Con 78 metros de altura y 26 plantas, Osten Tower I se integra a la trama del Distrito Madero Harbour traduciendo las búsquedas proyectuales surgidas de la pospandemia: balcones profundos, fluidez espacial y un diálogo directo entre la arquitectura, el paisaje y el entretenimiento.
El proyecto del estudio PfZ Arquitectos se suma a la tendencia global de las branded residences: el concepto prendió primero con la apertura del bar y restaurante Osten (proyectado por Hitzig Militello Arquitectos) y saltó al desarrollo residencial con esta primera torre, vendida en su totalidad, como antesala de Osten Tower II.
La búsqueda morfológica indaga en una identidad propia dentro de Puerto Madero. “Habíamos concebido fachadas ondulantes para el edificio sobre Juana Manso como una metáfora del movimiento del río”, señala Juan Pfeifer, socio de PfZ Arquitectos, estudio que trabaja desde hace más de 30 años junto a GNV Group y firmó la mayoría de las obras de la macromanzana.
“Alejandro Ginevra nos propuso llevar esa búsqueda a Osten I y II. Por eso, el edificio no es un prisma rígido. Sus cuatro caras sinuosas le aportan un valor distintivo al conjunto”.
Fachadas ondulantes y expansión continua
El diseño enfatiza la relación con el exterior. “Pensamos la obra con la convicción de que los balcones y las terrazas debían ser amplios. Fortificamos la presencia de la expansión hasta lograr un perímetro continuo”, explica Amelia Qüesta, socia de PfZ.
Las fachadas onduladas son una metáfora del río y el oleaje.
Para Eduardo Di Clérico, también socio de PfZ Arquitectos, la escala de estos espacios con parrilla propia supera el plano formal: “Osten nace ligada al encuentro y al entretenimiento. No son elementos decorativos, son balcones para el ocio que vinculan cada nivel con el entorno para que el residente se sienta metido en el paisaje del río y de la ciudad”.
En cuanto a lo constructivo, Osten Tower I apoya sus 26 niveles sobre una fundación combinada de platea y bases aisladas para el basamento, que fue resuelta en hormigón armado tradicional.
Es la levedad de los frentes la que define la imagen del edificio. “Trabajamos para que las losas asomen livianas, sin vigas a la vista, apoyadas en el núcleo central”, detalla Qüesta. “Se van afinando hacia los bordes hasta alcanzar espesores de unos 12 centímetros, lo que genera esa sensación de levedad”, completa la arquitecta.
La piscina panóramica se ubica en el piso 26.
La envolvente suma cerramientos de aluminio de alta prestación, divisiones interiores de mampostería y vidrios con DVH tonalizados y de baja emisividad.
Las tipologías van de los 46 m2 a los 173 m2, con opciones de suites a tres ambientes y áreas para trabajo remoto.
En planta baja se ubican el lobby, un área de business center con salas de reuniones y un local gastronómico.
En el cuarto piso, la torre conecta con jardines de uso exclusivo provistos de piletas privadas que dialogan con las terrazas verdes de Madero Harbour, articulando las áreas de oficinas del World Trade Center y el futuro paseo comercial.
La circulación vertical de la torre resuelve el flujo mediante una escalera, tres ascensores principales y un montacargas camillero.
Las expansiones integran el espacio interior con el paisaje.
El basamento alberga oficinas en sus pisos superiores, con núcleo independiente de dos ascensores y escalera.
En el segundo y tercer subsuelos se aloja tanto el espacio para 160 cocheras privadas como el lugar destinado a las áreas técnicas. Mientras que el primer subsuelo opera como garaje comercial integrado al complejo, sumando bauleras, laundry, cargadores para vehículos eléctricos y grupo electrógeno.
En la otra punta de la torre, el remate concentra los amenities principales. “Desde el origen, cuando se definió la identidad ligada al restaurante, Iván Ginevra insistió en que las piletas recreativas debían ubicarse en el punto más alto”, explica Qüesta. “Buscó expresamente que tuvieran vistas panorámicas hacia la ciudad y el río”.
Así, en el piso 26, Osten Tower I está coronada con una piscina de borde infinito, solárium, bar, gimnasio y un sector para wellness rodeado de vegetación.
El diseño se pensó a partir del ocio y del relax .
Con Osten Tower I, el Dique 1 suma una pieza que moldea una forma muy actual de habitar la ciudad: entre la levedad de su arquitectura y la fluidez de sus plantas, la nueva obra de PfZ Arquitectos consolida en Madero Harbour la búsqueda deliberada por llevar la vida al aire libre en cada nivel.
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