Fuerteventura es uno de los destinos más conocidos de las Islas Canarias. La segunda isla más grande del archipiélago español atrae cada año por sus playas de arena blanca, su clima cálido durante todo el año y las brisas constantes que ayudan a suavizar las temperaturas.

Para muchos, sus paisajes y su ritmo de vida representan una alternativa tentadora a las grandes ciudades y, especialmente, una posibilidad para quienes buscan comenzar una nueva etapa después de jubilarse.

Ese fue el caso de Giulio, un italiano de 70 años que decidió instalarse definitivamente en la isla después de conocerla durante varias vacaciones.

La vida en Fuerteventura

El hombre, que actualmente vive en Puerto del Rosario, la capital de Fuerteventura, compró una casa allí hace diez años y, aunque durante un tiempo continuó viajando a Italia porque todavía trabajaba, hace cuatro años dio el paso definitivo: se jubiló, se mudó de manera permanente y se registró en AIRE, el Registro de los Italianos Residentes en el Extranjero.

Sin embargo, después de varios años viviendo en la isla, Giulio considera que existe una diferencia entre la imagen que suele transmitirse de Fuerteventura y la realidad cotidiana que experimentan quienes residen allí durante todo el año.

El jubilado destacó los aspectos negativos de su permanencia en la isla española. Foto: EFE/Carlos de Saá

En declaraciones a Fanpage.it, aseguró que está contento con la decisión que tomó. Pero quiso poner el foco en aquellos aspectos que, según su experiencia, suelen quedar relegados cuando se habla de la vida en Canarias, desde el costo de los productos y la vivienda hasta la atención sanitaria y los cambios que percibe en materia de seguridad.

Por qué Giulio eligió Fuerteventura después de jubilarse

La decisión de Giulio de mudarse a Fuerteventura no surgió de un viaje aislado ni de una determinación tomada de un día para otro. Durante varios años visitó la isla como turista y tuvo la oportunidad de conocer su vida cotidiana antes de decidir que quería convertirla en su lugar de residencia.

Como se mencionó, hace diez años compró una casa en la isla. En aquella época todavía trabajaba, por lo que no podía instalarse de manera permanente. Durante un período mantuvo una vida repartida entre España e Italia y viajaba con frecuencia a su país de origen.

La situación cambió hace cuatro años, cuando llegó la jubilación. Giulio decidió entonces dejar atrás su residencia habitual en Italia y trasladarse definitivamente a Fuerteventura. También realizó el registro correspondiente en AIRE, el destacado registro.

El costo de vida en Fuerteventura

“No quiero decir que sea malo, pero faltan muchas cosas que tenemos en Italia”, explicó Giulio al sitio italiano.

Uno de los primeros puntos que cuestiona es la percepción de que vivir en Fuerteventura implica necesariamente afrontar precios más bajos que en Italia. Según su experiencia, esa diferencia no resulta tan evidente en la vida cotidiana.

“Los precios no son inferiores a los de Italia”, afirmó Giulio. Incluso contó que, después de regresar a la isla en julio, encontró en los supermercados precios similares a los que había visto en Milán y Padua.

El turismo en Fuerteventura se potencia por sus arena blanca y clima cálido. Foto: REUTERS/Borja Suarez

Para él, además del valor de los productos existe otro inconveniente: la variedad disponible. “La variedad que hay en Italia no existe aquí en Fuerteventura. No hay mucha variedad de productos”, señaló.

La oferta de alimentos y el precio de la gasolina

La falta de variedad es particularmente evidente, según Giulio, en algunos productos frescos. Como ejemplo mencionó el pescado. Asegura que no siempre llega con regularidad y que, por ese motivo, muchos residentes suelen comprarlo congelado.

El jubilado también observa diferencias en otros gastos cotidianos. Entre ellos menciona el combustible, cuyo precio, según recuerda, llegó a estar en torno a los 80 céntimos de euro. Actualmente, pese a los descuentos, sostiene que alcanza aproximadamente los 1,50 euros.

Los restaurantes tampoco escapan a su comparación con Italia. De acuerdo con su experiencia, comer fuera de casa no representa necesariamente un ahorro respecto de su país de origen, ya que considera que los precios son similares a los italianos.

La vivienda, uno de los principales problemas

El mercado inmobiliario ocupa un lugar central entre las críticas de Giulio. Los alquileres aumentaron considerablemente desde la pandemia -según cuenta el jubilado- y actualmente existe poca oferta y precios elevados.

“Hay muy pocas viviendas y no se alquilan por menos de 800 euros”, explicó.

La compra tampoco representa, en su opinión, una alternativa económica. Giulio calcula que una vivienda de unos 100 metros cuadrados puede costar alrededor de 250.000 euros.

El problema de la vivienda, además, trasciende su experiencia personal. El jubilado relaciona la situación con el aumento de la presencia de residentes extranjeros y con el crecimiento del turismo, dos fenómenos que, según plantea, contribuyeron a generar tensiones en la isla.

La relación con los habitantes locales y el turismo masivo

Giulio también se refirió a la relación entre la comunidad italiana y la población local de Fuerteventura. Según la información que brindó Fanpage.it, la presencia de residentes italianos supera las 5.000 personas y se enmarca en un contexto de creciente malestar por el turismo masivo y la especulación inmobiliaria en las Islas Canarias.

Para el jubilado italiano, la llegada de nuevos residentes se produjo de una manera que considera poco controlada. “Ha habido una emigración un tanto descontrolada”, sostuvo.

En ese escenario, la presión sobre el mercado inmobiliario y la gestión del turismo se convirtieron en cuestiones especialmente sensibles. Giulio entiende que quienes deciden instalarse en la isla deben tener presente que no se trata únicamente de un destino turístico, sino de un lugar donde existe una población local que también enfrenta las consecuencias de estos cambios.

Giulio también cuestiona la seguridad y la atención sanitaria

La comparación con Italia aparece nuevamente cuando habla de la sanidad. En este aspecto, su valoración es clara: considera que el sistema sanitario italiano es mejor.

También menciona la delincuencia como una cuestión que le preocupa. Según su percepción, aumentó durante los últimos años, especialmente en las zonas turísticas.

Son elementos que Giulio incorpora a su balance de la vida en Fuerteventura y que, según sostiene, no suelen ocupar demasiado espacio cuando se habla de las ventajas de trasladarse a las Islas Canarias.

Aun así, insiste en que sus críticas no significan que considere equivocada su decisión.

“No me quejo de donde vivo”

La vida cotidiana de Giulio transcurre actualmente en Fuerteventura. Allí está su casa y allí eligió pasar esta etapa después de su jubilación. Su relación con Italia, sin embargo, no desapareció con la mudanza.

De hecho, cuenta que suele regresar a su país cuando necesita cambiar de escenario y escapar de la rutina. “Nuestra vida cotidiana transcurre aquí y, para escapar de la rutina, regreso a Italia”, explicó.

El viaje también funciona como una forma de reencontrarse con aquellas cosas que extraña de su país. “No me quejo de donde vivo; echo de menos algunas cosas de nuestro país”, reconoció.

Su balance continúa siendo positivo, aunque alejado de cualquier idealización. “Aquí la vida es buena y tranquila”, afirmó, y destacó que existen ritmos diferentes a los de Italia.

“Estoy contento de vivir aquí, pero la situación se describe a menudo de una manera que, en mi opinión, dista mucho de la realidad”, explicó.

Y dejó una última aclaración que sintetiza su postura: “No se pueden destacar solo los aspectos positivos; también hay que tener en cuenta los negativos”.

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