El Gobierno de Estados Unidos defendió este martes el acuerdo petrolero cerrado con el Gobierno de la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, como un paso necesario y previo para la futura celebración de unas elecciones democráticas en Venezuela.

Durante una rueda de prensa telefónica, un alto funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato vinculó la democratrización del país con la reconstrucción económica de Venezuela, especialmente del sector petrolero, que dijo va relacionada con el acuerdo.

"Queremos que un nuevo Gobierno de Venezuela, un Gobierno de la República democráticamente elegido, herede no un país quebrado, sino un país que al menos haya sido estabilizado y esté funcionando", explicó dicho funcionario.

Añadió además que el nuevo acuerdo permitirá que el país caribeño reinvierta ingresos que obtenga en modernizar su industria petrolera, algo que, según él, no sucedía durante los Gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

La misma fuente explicó que la futura celebración de unas elecciones libres en el país, para la que no hay una fecha fijada, es un paso "importante" y debe ser "la culminación de los esfuerzos" para estabilizar el país.

Apuntó que si las elecciones en Venezuela se celebraran la próxima semana, se llevarían a cabo bajo "los mecanismos establecidos por Hugo Chávez", y apuntó que el país todavía necesita una nueva autoridad electoral, una prensa libre y partidos políticos fortalecidos.

Puso el ejemplo de Nicaragua como advertencia, al recordar que el país centroamericano retornó al sandinismo 16 años después a través de unas elecciones porque no se hizo el trabajo necesario para prevenirlo.

"Una de las cosas más importantes es conseguir que el país no se limite a una elección o a dos, sino que se convierta en una democracia estable, una república estable que pueda celebrar elecciones de manera recurrente", dijo.

El acuerdo anunciado la semana pasada, que daría acceso a Estados Unidos a cerca de la quinta parte de reservas petroleras de Venezuela, ha despertado suspicacias entre sectores que consideran que la Administración de Trump no está verdaderamente interesada en impulsar una transición democrática en el país.

El funcionario del Gobierno explicó a su vez que, con el acuerdo firmado, Estados Unidos no solo se asegura un suministro de crudo, sino que logra que un productor importante como Venezuela se alineé con Washington y no con actores como China o Rusia.

Esto último, subrayó, implica que Caracas no volverá a regalar o a vender crudo a precios rebajados a estas potencias y que por ello los venezonalos podrán recibir las regalías y los impuestos establecidos en la recién reformada ley de hidrocarburos.

El funcionario agregó en que el pueblo venezolano "lo que quiere es un alivio económico inmediato, porque sufre a diario" y que por ello el Gobierno Trump no quiere retrasar una parte del proceso -el desarrollo de la industria petrolera, en este caso- para esperar a que se celebren elecciones democráticas.