Correr 21 kilómetros ya es un desafío. Hacerlo con 25 kilos encima, con un traje que no fue diseñado para el atletismo y que además absorbe agua y transpiración durante horas, es otra historia. Nicolás Arce decidió probarlo en la Media Maratón de Buenos Aires y llevó consigo una representación que iba más allá de la carrera.

La idea surgió casi de casualidad. Arce se cruzó con otro bombero durante el retiro de kits de la carrera y decidieron afrontar juntos el desafío. Pidió autorización en el cuartel para llevar el equipo y lo probó en su casa, sobre una cinta. “Lo primero que hice fue probar que no me lastimara y después analizar un poco el tema del peso”, contó.

La preocupación no era menor. Para cumplir el desafío de correr media maratón con el traje de bomberos puesto había que tener en cuenta las rozaduras y el movimiento limitado. Con el paso de los kilómetros, el equipo también iba acumulando agua. “El desgaste va siendo progresivo cada vez más. No solamente por la transpiración, el agua, por todo eso, el traje lo va absorbiendo y se va haciendo cada vez más pesado”, explicó.

En el cuartel de Benavídez, realiza una guardia nocturna cada seis días. Como el día cambia en cada turno, puede tocarle tanto durante la semana como un sábado o domingo.

Finalmente, llegó a la meta después de 3 horas, 43 minutos y 32 segundos. Había corrido más de 80 medios maratones y más de 45 maratones, pero esta vez era algo completamente distinto. “Fue una satisfacción muy grande. Era la primera vez que completaba esta distancia con el equipo”, recordó.

Hasta el kilómetro 10 todo había tenido algo de aventura. Después, la meta se convirtió en una decisión. “Ahí dije, o llego como sea o me llevan en ambulancia. Abandonar ya no iba a abandonar”, contó.

Corrieron juntos durante toda la prueba, una decisión que también les permitió sostenerse mentalmente frente al desgaste.

Pero si hubo algo que marcó la experiencia fue el público. Desde el primer kilómetro, corredores y espectadores los alentaron, les palmeaban la espalda y hasta les daban bebidas. “La gente prácticamente te lleva”, resumió Arce. Ese acompañamiento fue especialmente importante mientras el cansancio se acumulaba y el equipo se volvía cada vez más pesado. La repercusión llego al instante, se viralizaron videos publicados en redes y, según contó, empezó a encontrarse con su propia imagen en distintos portales.

Arce llegó al cuartel a los 15 años, casi por casualidad, después de que un grupo de amigos empezaran a acercarse como cadetes. Con los años, todos fueron tomando otros caminos y él fue el único que continuó. “Fue así, como una casualidad, que uno encuentra una vocación”, recordó. Con el running ocurrió algo parecido, acompañaba a su hermano a la Asociación Atlética el Talar y terminó encontrando su lugar al que todavía sigue ligado.

Fuera del cuartel, trabaja ocho o nueve horas por día en una empresa y también tiene que hacerse un lugar para entrenar y estar con su familia. A eso se suman las 70 horas mensuales que debe cumplir como bombero, además de las guardias nocturnas. “Muchas veces tenemos que distribuirlos y redistribuirlos prácticamente haciendo magia”, explicó.

El corredor participó dos veces del Maratón de Berlín, además de competir en Miami y Nueva York, siempre representando a la Asociación Atlética de El Talar y llevando la bandera argentina.

Y ahora aparece una nueva carrera. Arce quiere correr la Maratón de Buenos Aires, los 42 kilómetros, y todo indica que volverá a ponerse el equipo de bombero. “Estamos ya casi creo que en un 80% de probabilidades”, contó. El medio maratón fue apenas la primera prueba.