La posibilidad de que se de el Niño fuerte a muy fuerte ya comenzó a modificar las decisiones del campo. Frente a la expectativa de un verano con abundantes precipitaciones y posibles olas de calor, los productores están buscando anticiparse al escenario climático y reducir los riesgos que podría generar el exceso de agua.
En este sentido, según el pronóstico climático trimestral septiembre-octubre-noviembre del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), se prevén precipitaciones superiores a las normales sobre el norte del Litoral y el oeste de Cuyo, donde se registran las mayores probabilidades, además de La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.
A su vez, el organismo anticipa un escenario de lluvias normales o superiores a las normales hacia el sur del Litoral, Córdoba, San Luis, Buenos Aires y el noroeste de la Patagonia.
En este contexto, uno de los principales movimientos en la estrategia productiva se da en el maíz. De acuerdo con el relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la siembra comenzó de manera inéditamente temprana en distintas zonas del centro del país. La implantación ya alcanza el 3% del área intencionada, un nivel que no tiene antecedentes en, al menos, los últimos cinco ciclos.
“Es la primera vez en toda mi carrera que veo sembrar lotes tan temprano en esta zona”, señalaron desde Carlos Pellegrini, en el centro-sur de Santa Fe. Habitualmente, la siembra de maíz comienza después del 10 y, en muchos casos, del 15 de septiembre, cuando los suelos alcanzan temperaturas superiores a los 12°C que permiten una germinación uniforme.
Este año, sin embargo, el clima está llevando a los productores a cambiar el calendario. La estrategia apunta a que el cultivo pueda atravesar las etapas más sensibles antes de la llegada de enero, cuando se espera que aumenten las probabilidades de temperaturas elevadas.
La expectativa de un año con una mayor disponibilidad hídrica también está elevando el nivel tecnológico de los planteos agrícolas. En particular, la campaña de maíz 2026/27 podría estar acompañada por una mayor fertilización nitrogenada, con productores dispuestos a invertir para capturar el potencial productivo que podría ofrecer un escenario de buenas lluvias.
Pero mientras ya se están apostando las fichas a la nueva campaña, las lluvias que se dieron en el invierno impactaron en la cosecha del cereal. Hasta el momento, falta un 10% de las 8,4 millones de hectáreas sembradas del ciclo anterior.
Pero es la ganadería la que hoy está sufriendo con mayor intensidad el impacto de las últimas lluvias, especialmente en las zonas bajas y anegables del norte de Santa Fe y la zona de las islas del Delta. El exceso de agua complicó el acceso a los campos, redujo la disponibilidad de pasturas y obligó a muchos productores a sacar hacienda antes de quedar aislados.
Dicha situación se observa en la zona de Vera. Allí, Carlos Chamorro, productor de la zona, explicó a Clarín Rural que en los últimos diez días el escenario comenzó a mejorar lentamente porque no se registraron nuevas lluvias y hubo varios días de sol. “El agua baja de a poco, pero baja”, señaló.
En la región ya salió una importante cantidad de hacienda. El problema es que cada vez quedan menos campos disponibles para recibir animales. Si las lluvias continúan, los productores podrían verse obligados a trasladar los rodeos hacia otros departamentos e incluso otras provincias, con el consecuente incremento de los costos y la necesidad de adaptarse a ambientes y pasturas desconocidos.
Chamorro explicó que en los sistemas de cría, el ternero suele ser el primer animal del que el productor se desprende para reducir la carga. La vaca, en cambio, es lo último que se vende porque constituye la base del rodeo reproductivo (la fábrica, como suele llamarse).
En esta línea, también productores de las islas del Paraná ya iniciaron el traslado preventivo de animales hacia campos ubicados en zonas más altas.
El Niño todavía es un pronóstico, pero ya está generando decisiones concretas. El campo comenzó a prepararse antes de que llegue el agua.
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