Hace algunos años el prominente politólogo galo Alain Rouquie acuño el término “eclipse diplomático latinoamericano”. Con ello aludía al grado al cual la región ha ido bajando su perfil internacional y reduciendo su influencia a nivel global. Mas de alguien podría decir, ¿y qué le importa eso al latinoamericano de a pie? Para este, lo que vale es tener empleo, que la inflación no se dispare, que los servicios públicos funcionen y que no lo asalten camino del trabajo a la casa – no lo que ocurra en los pasillos de conferencias internacionales.

El problema con esa noción es que no capta la imbricación entre geoeconomía y geopolítica del mundo de hoy, en el cual la marginalidad política puede tener consecuencias económicas devastadoras, y con ello impactar la calidad de vida de nuestros pueblos.

Es esa realidad la que ha llevado a la CEPAL a publicar el primer informe sobre geopolítica en sus casi 80 años de historia y como ella afecta a la América morena. Titulado Rupturas y oportunidades: Propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica, es el producto de una comisión de alto nivel dirigida por los expresidentes Michelle Bachelet e Iván Duque.

En el centro de esto hay una paradoja. Por una parte, América Latina, aunque ha jugado un papel digno en el acontecer internacional, ha estado al margen de los grandes conflictos mundiales, que se han dado más bien en Eurasia (“la isla del mundo”, en palabras de Mackinder). Sin embargo, en la actual coyuntura internacional, marcada por la pugna por la primacía entre Estados Unidos y China, de súbito la región se encuentra en el mero centro de la competencia entre estas potencias.

La así llamada Doctrina Donroe y el Corolario Trump han puesto a las Americas en la mira de la política exterior de los Estados Unidos, y una de sus prioridades es excluir a China. Dada la fuerte presencia de China en la región (especialmente en Sudamérica, de la cual es su principal socio comercial) ello está demostrando ser una tarea cuesta arriba.

Esta competencia pone a nuestros países entre la espada y la pared. Con todo, después del “momento unipolar” de predominio indiscutido de los Estados Unidos, el que haya surgido competencia, y con ello alternativas, no puede sino ser bienvenido. Siempre es mejor tratar con un duopolio que con un monopolio.

Al mismo tiempo, y como subraya el informe, la región tiene enormes activos en algunos de los recursos más apetecidos de hoy—un 19.5% de las reservas de petróleo crudo, y el encontrarse en una fase más avanzada de la transición energética que el promedio; es también la principal región exportadora neta de alimentos; y cuenta con una rica dotación de minerales críticos.

Ellas incluyen un 46% de las reservas de litio; un 35% de las de cobre; un 28% del grafito y un 23% de las tierras raras, todos elementos críticos, tanto para la economía verde, como para el sector defensa y las tecnologías avanzadas. Así, la región está especialmente bien posicionada para apalancar estos activos y obtener las mejores condiciones para su explotación a buen precio, añadirles valor y negociar transferencias tecnológicas.

Por ende, tanto por la dinámica de la política mundial, como por sus ricos recursos naturales, América Latina está en una posición privilegiada para acelerar su crecimiento y dar el gran salto al desarrollo que la ha eludido en el pasado. Ello, sin embargo, requiere, como dice el nuevo informe de la CEPAL, un mínimo de concertación y cooperación regional que permita maximizar estas oportunidades, así como darse cuenta de que la diversificación de los lazos comerciales, financieros, tecnológicos y de inversión es clave para asegurar la resiliencia y el progreso de la región.