Hay una historia empresarial poco conocida detrás de uno de los desarrollos inmobiliarios más particulares del sur santafesino. Antes de que las tierras fueran ocupadas por lotes residenciales, calles internas, espacios comunes y una infraestructura náutica sobre el río Paraná, el lugar formaba parte de La Concepción, un establecimiento vinculado históricamente con la familia Muniagurria y dedicado a la producción citrícola.
Azahares del Paraná. El barrio que se gestó sobre un campo de cítricos al sur de Rosario.
Allí se cruzaron dos mundos que, a primera vista, tenían poco en común: el del productor agropecuario y dirigente ruralista Marcelo Muniagurria y el de la familia de Lionel Messi.
Muniagurria, ingeniero agrónomo nacido en Fighiera (1946), tuvo una extensa trayectoria en el sector agropecuario. Fue presidente de la Sociedad Rural de Rosario, presidió Confederaciones Rurales Argentinas entre 1997 y 1999 y fue director del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria). Más tarde ocupó una banca como diputado nacional y, entre 1999 y 2003, fue vicegobernador de Santa Fe durante la gestión de Carlos Reutemann, y murió en Rosario en mayo de 2019, a los 72 años.
Pero antes y después de su paso por la política, su vínculo con la producción agropecuaria siguió formando parte de su historia personal. Muniagurria se dedicó a la fruticultura, con especial atención a los cítricos, en su establecimiento La Concepción, en Fighiera.
Precisamente sobre esas tierras, fue donde comenzó a tomar forma el proyecto que terminaría convirtiéndose en Azahares del Paraná.
Maracelo Muniagurria, expresidente de CRA.
La sociedad con Messi
La asociación empresarial quedó formalizada en 2010. El Boletín Oficial de la Provincia de Santa Fe registra la constitución de MGM Emprendimientos S.A., integrada, entre otros, por Jorge Horacio Messi y Marcelo Julio Domingo Muniagurria. Messi figura allí como empresario y Muniagurria como ingeniero agrónomo.
El proyecto recibió el nombre de Azahares del Paraná y se emplazó en Fighiera, sobre la Ruta Provincial 21, a pocos kilómetros de Rosario.
La documentación y las publicaciones de la época permiten reconstruir el concepto original: transformar un sector de un antiguo establecimiento productivo en un club de campo de alta gama, con lotes residenciales, espacios deportivos y una fuerte orientación hacia el río.
Lionel y Jorge Messi. Foto: Instagram
En sus primeras etapas, las estimaciones periodísticas hablaban de entre 80 y 105 hectáreas, dependiendo de la superficie considerada para el desarrollo. Las primeras versiones contemplaban cientos de parcelas, infraestructura deportiva y una importante superficie de costa sobre el Paraná.
Con el tiempo, el proyecto quedó consolidado como un barrio cerrado de aproximadamente 80 hectáreas, con cientos de lotes y cerca de 500 metros de frente sobre el Paraná. La propia empresa señala actualmente que el desarrollo cuenta con 393 lotes y una superficie de 84 hectáreas forestadas.
Mural de Lionel Messi en Villa del Parque, Buenos Aires. REUTERS/Agustin Marcarian
El campo que se transformó
El dato que conecta de manera directa esta historia con el mundo rural es el origen de la tierra. Azahares no nació sobre un terreno cualquiera. El emprendimiento se desarrolló sobre un área que pertenecía a la familia Muniagurria y que estaba relacionada con La Concepción, establecimiento que durante décadas estuvo ligado a la actividad citrícola y había sido adquirido en la década del 30.
La transformación fue significativa: de una explotación vinculada a la producción de cítricos a un desarrollo inmobiliario con orientación residencial y náutica, no se trató, por lo tanto, de una sociedad entre Messi y Muniagurria para desarrollar una explotación agropecuaria.
MGM, el vehículo empresarial
MGM Emprendimientos S.A. fue el vehículo societario creado para llevar adelante el desarrollo. La composición original incluyó a Jorge Messi, Marcelo Muniagurria y los hermanos Eduardo y Rafael Gurina. La propia empresa Azahares del Paraná continúa identificando a las familias Messi, Gurina y Muniagurria como las vinculadas al desarrollo.
La sociedad tuvo además una evolución posterior. En 2019, ya fallecido Muniagurria, el Boletín Oficial santafesino registró una nueva composición del directorio: Beatriz Susana Lagos, esposa de Muniagurria y productora agropecuaria, asumió la presidencia de MGM, mientras Jorge Messi quedó como vicepresidente. Beatriz Muniagurria y Eduardo Gurina aparecieron como directores suplentes. El dato resulta particularmente relevante porque muestra que la relación empresarial no desapareció con la muerte del dirigente ruralista.
En 2020, Beatriz Muniagurria, una de las hijas de Muniagurria, contó que continuaban trabajando sobre el proyecto que él había iniciado junto con sus socios.
El negocio alrededor del río
La sociedad no quedó limitada al desarrollo de los lotes. En 2014 se constituyó Azahares Boating S.A., también con participación de MGM, Jorge Messi, Muniagurria y los hermanos Gurina. Su objeto societario incluía la construcción, instalación, administración y explotación de un parque o guardería náutica, además de servicios complementarios como restaurante, bar y salón de fiestas. El estatuto fue publicado oficialmente por la provincia de Santa Fe.
La apuesta por el río fue una de las características centrales del proyecto. El desarrollo incorporó guardería para embarcaciones, marina y una caleta, además de espacios deportivos y recreativos.
Del campo al desarrollo inmobiliario
La historia de Azahares del Paraná también funciona como un pequeño retrato de una transformación más amplia que atravesó el periurbano de Rosario durante las últimas décadas.
Campos productivos ubicados a pocos kilómetros de la ciudad comenzaron a adquirir un nuevo valor inmobiliario a medida que crecieron Rosario y las localidades de su entorno. En Fighiera, la cercanía con la autopista Rosario-Buenos Aires y el frente sobre el Paraná agregaron atractivo a tierras que históricamente habían tenido una utilización agropecuaria.
En ese contexto, la familia Muniagurria aportó algo más que tierra: aportó conocimiento del territorio y una historia vinculada con la producción agropecuaria. Del otro lado, la familia Messi aportó capacidad de inversión y una marca personal de enorme reconocimiento.
El resultado fue un negocio que terminó alejándose de la producción citrícola que había caracterizado a La Concepción para convertirse en un emprendimiento inmobiliario y náutico.
Y quizás allí esté la particularidad de esta historia: uno de los vínculos empresariales más singulares de la familia Messi en Santa Fe nació en un campo y terminó mirando hacia el río, en pleno corazón del polo exportador agropecuario más grande del mundo.
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