John E. Davis había dicho que no dos veces. Cuando los desarrolladores de un proyecto eólico llegaron al rancho de su familia en el oeste de Texas, el ganadero de quinta generación no quería saber nada con las turbinas. En 2016 rechazó la propuesta y, cerca de un año y medio después, volvió a decir que no. Sin embargo, con el tiempo cambió de opinión. Hoy, siete aerogeneradores forman parte de su propiedad y sus ingresos ayudan a mantener en marcha la explotación familiar.
Davis es dueño del rancho junto con su hermano Keith. La propiedad está cerca del límite entre los condados de Concho y Menard y forma parte del proyecto Cactus Flats, desarrollado por RES. El parque eólico tiene una capacidad de 148 megavatios y cuenta con 43 turbinas, de las cuales siete están dentro de las tierras de la familia, según informó Times of India.
La instalación comenzó en 2018 y los primeros ingresos llegaron al rancho en 2019. Desde entonces, los pagos regulares se transformaron en una fuente de dinero estable para una actividad que depende de factores difíciles de controlar. Davis describió los ingresos de la energía eólica como “un salvavidas para nosotros”, una frase que resume el impacto que tuvo el acuerdo sobre la economía de la explotación.
El cambio de postura tuvo una razón económica. Su hermano logró negociar un contrato con pagos mínimos de regalías, con aumentos cada cinco años. La familia también consultó al padre de ambos, quien había trabajado para Shell Oil y conocía el manejo de terrenos y derechos de paso. Su pregunta fue sencilla, “¿Y da algún beneficio?”. La respuesta fue suficiente para aceptar el acuerdo.
El dinero adquirió mayor importancia con la variación del precio del ganado, las sequías y el incremento del costo del alimento. Davis cría ovejas, cabras y vacas, con ejemplares Wagyu, ovejas Rambouillet y cabras de Angora. Las regalías permiten cubrir salarios, alimento para los animales, cercas, sistemas de agua, equipos y reparaciones.
La propiedad está cerca del límite entre los condados de Concho y Menard. Foto: Xinhua/Hu Huhu.
La ganadería tampoco desapareció con la llegada de las turbinas. En la propiedad todavía hay unas 200 cabras, 200 ovejas Dorper y cerca de 30 vacas. Incluso la infraestructura del parque produjo una ventaja inesperada. Los caminos construidos para acceder a las turbinas redujeron de unos 25 minutos a tres minutos y medio el viaje desde la entrada hasta la parte alta del terreno.
En los meses de calor, las ovejas también encuentran sombra debajo de las turbinas. Davis rechaza la idea de que los aerogeneradores hayan vuelto la propiedad incompatible con la ganadería o la caza. Según su experiencia, los ingresos por caza no disminuyeron y tampoco encontró aves muertas cerca de las estructuras.
La estabilidad económica que aportó el proyecto permitió además que Davis destinara recursos a una iniciativa en Menard. Sobre dos acres de una antigua propiedad de Exxon creó la estación Menard, un espacio que reúne una estación de carga para vehículos eléctricos, ganado, un escenario musical, un puesto de productos agrícolas y un intercambio de libros. El proyecto también contempla una cervecería al aire libre y productos de carne Wagyu.
Davis describió los ingresos de la energía eólica como “un salvavidas para nosotros”. Foto: captura YouTube @RAPADCWQ.
Un derecho de la propiedad rural
Según Times of India, para Davis, el debate sobre la energía renovable no debería quedar reducido a una cuestión política. El exrepresentante estatal de Texas, de perfil republicano conservador, sostiene que cada propietario debe decidir qué uso quiere dar a sus tierras.
Su argumento parte de una idea central. “Son derechos de propiedad privada. Es nuestra tierra. Es mía. Es una forma de obtener recursos, de usar la tierra para mantener a tu familia, para mantener a la próxima generación”, declaró.
Para el ganadero, el viento y el sol disponibles en las zonas rurales pueden convertirse en otra fuente de recursos para las familias que buscan conservar sus explotaciones. Además, considera que los proyectos energéticos pueden aportar caminos, ingresos fiscales y actividad económica a las comunidades rurales.
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