El Alzheimer es una de las enfermedades cerebrales degenerativas y la causa más común de demencia en adultos mayores. Lo que genera que se multiplique la búsqueda de soluciones o mejoras para las personas que la sufren y el interés comienza a estar también en los jóvenes. Cuando un abuelo sufre siempre hay un nieto que quiere ayudarlo.
Al abuelo de Leon Wang, un estudiante de la King School en Stamford en Connecticut, le diagnosticaron justamente Alzheimer. Así, pues, comenzó una investigación sobre los procesos que lo originan y el daño que le hace la enfermedad a las células cerebrales mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas.
Este joven de 17 años empezó a averiguar sobre algunos medicamentos ya existentes y la posibilidad de que sirvan para combatir el Alzheimer: podrían proteger a las células de algunos daño.
Su investigación le permitió encontrar dos farmacos aprobados por la FDA (Food and Drug Administration) que mostraron protección ante las células.
La base de la investigación: APOE4
Wang centró su proyecto en APOE4, una variante del gen APOE y el factor genético de mayor riesgo para esta enfermedad. Por el momento, los científicos trabajan para determinar el nivel de daño que puede causar en el cerebro.
En lugar de limitar su investigación solo a las neuronas, Wang examinó las células que recubren los vasos sanguíneos, un enfoque que se vuelve cada vez más importante porque desenlaza en que el Alzheimer no afecta solo las células del cerebro, sino que también los vasos sanguíneos y algunos otros sistemas de soporte.
En lo que respecta a los datos, utilizó de carácter científico y con acceso público: así confirmó hallazgos previos que indicaban que las personas portadoras de la variante APOE4 presentaban una mayor actividad en una vía celular que involucra una proteína llamada factor de crecimiento transformante beta (TGFβ).
Más tarde se dedicó a investigar el posible efecto de esta mayor actividad en las células vasculares cerebrales.
No empezar de cero y buscar entre los medicamentos existentes
El desarrollo de un nuevo remedio puede demorar varios años, ya requiere de una seguidilla de pruebas y supervisiones. Utilizar un fármaco que ya existe podría lograr un inicio y camino más rápido y económico.
Por tal motivo, el joven decidió recurrir al método de reposicionamiento de fármacos que consiste en investigar si los medicamentos ya aprobados para una afección podrían ser útiles contra otra.
El Alzheimer es una enfermedad cerebral degenerativa que causa la pérdida progresiva de la memoria. Foto ilustración Adobe Stock.
En este proceso identificó dos que ya estaban aprobados por la FDA, la agencia del gobierno de Estados Unidos encargada de regular los fármacos para garantizar que sean seguros y eficaces antes de que lleguen a los pacientes.
Tanto el nintedanib como el pirfenidona, los fármacos elegidos, tratan la fibrosis pulmonar y se sabe que reducen la actividad relacionada con el TGFβ, una proteína de señalización celular. Con esto en mente, Leon los probó en un modelo celular de laboratorio para ver si contrarrestaban el avance de los daños del alzheimer.
“Este enfoque es especialmente importante dado que los bajos ingresos familiares se encuentran entre los tres principales determinantes sociales del riesgo de Alzheimer, lo que subraya la necesidad de tratamientos más importantes” expresó Leon.
Los resultados de la investigación: ¿los fármacos pueden servir para más de una patología?
Este nieto, se encargó de buscar una solución para la patología que sufría su abuelo. Foto: Stamford Advocate
Según la Sociedad para la Ciencia, ambos fármacos redujeron los daños en los experimentos, aunque los resultados todavía no significan haber encontrado la cura contra el Alzheimer. Se necesitan más estudios de laboratorio y ensayos clínicos para determinar la aptitud para el uso en humanos.
Con el proyecto, obtuvo el octavo lugar en el Regeneron Science Talent Search 2026 y un premio de 60 mil dólares.
Su investigación se vuelve tan llamativa no solo por su corta edad ni porque se centra en una patología que hasta hoy no tiene cura, sino porque logró, siendo estudiante, demostrar que hay otras soluciones escondidas detrás de los fármacos que ya se utilizan.
Alzheimer deterioro cognitivo cerebro
Más allá de la ciencia, Leon es co-capitán del equipo de debate de su escuela y obtuvo el primer lugar como orador en el torneo de debate Yale Invitational de 2025. En lo que visualiza para el futuro, le encantaría poder combinar sus habilidades de debate para promover las innovaciones tecnológicas.
Wang estudia en la Universidad de Pensilvania mientras continúa sus investigaciones científicas: planea estudiar neurociencia y considera una carrera como médico.
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