Para Marcos Vázquez, cumplir años y volverse físicamente frágil no son exactamente la misma cosa.

El divulgador y creador de Fitness Revolucionario desarrolló esa idea durante su ponencia en LongevitIA, el congreso sobre longevidad celebrado recientemente en CosmoCaixa Barcelona. Allí utilizó investigaciones sobre deportistas veteranos para mostrar hasta qué punto el entrenamiento sostenido puede modificar la manera en la que envejece el cuerpo.

La frase más llamativa fue la del título: “Una persona de 70 años entrenada puede tener una capacidad similar a otra 30 años más joven”. Vázquez se refería a estudios en los que deportistas veteranos de alrededor de 70 años mostraban valores de masa muscular y ósea comparables con los de personas entrenadas varias décadas menores.

No significa que cualquier persona de 70 años pueda convertirse fisiológicamente en una de 40, sino que determinadas capacidades pueden conservarse mucho mejor cuando el ejercicio acompaña al envejecimiento.

Su tesis quedó resumida durante la charla en otra frase: “Envejecer es inevitable”. Lo que Vázquez pone en discusión es cuánto del deterioro que solemos atribuir de manera automática a la edad procede en realidad de décadas de inactividad. Para él, preservar fuerza, resistencia y movimiento permite ampliar no solo los años de vida, sino sobre todo los años en los que una persona mantiene autonomía.

Marcos Vázquez, personal trainer y divulgador de la longevidad en España. Foto: captura de Youtube.

El entrenamiento de fuerza ocupa un lugar central en esa propuesta. Vázquez recordó en LongevitIA que indicadores tan simples como la fuerza de agarre se relacionan con el riesgo de mortalidad y explicó que hoy el músculo ya no se entiende únicamente como un tejido que permite movernos. Lo calificó como un “órgano endocrino” por las sustancias que libera cuando se contrae y por su relación con procesos metabólicos e inflamatorios.

Eso tampoco significa que toda persona deba empezar levantando grandes pesos. De hecho, una de las ideas más repetidas en su ponencia fue justamente lo contrario. “Nuestro cuerpo está diseñado para moverse”, dijo, y reivindicó pequeñas ráfagas de actividad incorporadas a la rutina: subir escaleras, levantarse mientras se habla por teléfono, caminar a mayor velocidad o hacer unas sentadillas mientras se espera que se prepare el café.

Vázquez citó investigaciones sobre los llamados exercise snacks: períodos muy breves de esfuerzo distribuidos durante el día. En uno de los trabajos mencionados durante LongevitIA, mayores de 60 años incorporaron pequeñas subidas de escaleras varias veces al día. Su objetivo al contar esos ejemplos era desmontar la idea de que, si no se pueden completar largas sesiones de gimnasio, no merece la pena hacer nada.

Para Marcos Vázquez, cumplir años y volverse físicamente frágil no son exactamente la misma cosa.

La capacidad cardiorrespiratoria completa el planteamiento. Para el divulgador, caminar es positivo, pero también conviene incluir momentos que eleven las pulsaciones y algún entrenamiento específico de fuerza adaptado a las posibilidades de cada persona.

Su mensaje final tiene poco de fórmula antienvejecimiento milagrosa. Vázquez no promete detener el tiempo. Lo que plantea es algo más concreto: el cuerpo envejece, pero la velocidad a la que pierde capacidad funcional no está completamente escrita de antemano. Y empezar a moverse, incluso tarde, puede cambiar mucho la forma de llegar a las décadas siguientes.