Cada vez tienen más difusión las investigaciones que relacionan la microbiota con la salud digestiva, el sistema inmunitario, el metabolismo y hasta cuestiones neurológicas.

Ahora, la novedad es que las teorías van más allá y hay líneas de investigación que relacionan estos microorganismos con el estado de ánimo, la personalidad y las emociones.

Sobre este punto, en una nota para el sitio The Objective, la doctora María Dolores de la Puerta, especialista en medicina integrativa, es clara y contundente. Su teoría: “Cuanto mejor esté la microbiota, más feliz, generoso y empático serás”.

La nota de The Objective agrega que la base de esta hipótesis se apoya en la idea de que existen patrones de microbiota asociados a la personalidad.

Tal como explica de la Puerta, el primer indicio es que existen estudios que indican que cuanto más rica, variada y estable es la microbiota, mayor es el bienestar general y, por lo tanto, la sensación de felicidad.

La doctora María Dolores de la Puerta indica que cuanto más rica, variada y estable es la microbiota, mayor es el bienestar general.

Dentro de este grupo, se encuentran las personas fácilmente reconocibles por su alegría, empatía y tendencia a la generosidad.

Mientras que la misma línea de pensamiento indica que un ecosistema intestinal menos diverso genera una tendencia a más inestabilidad emocional y mayor predisposición a la irritabilidad o la prevalencia de sentimientos negativos.

Vale aclarar que esta suposición no es algo rígido ni predeterminado. Aunque sí, una fuerte tendencia emocional.

El eje intestino-cerebro

La nota citada también hace hincapié en que uno de los conceptos clave para entender este enfoque es la estrecha relación entre el intestino y el cerebro. Esto implica una comunicación continua entre el sistema digestivo y el sistema nervioso. En este punto, la idea que plantea de la Puerta es que el estado emocional influye en el intestino y, al mismo tiempo, el intestino actúa sobre el estado emocional. No es un flujo en una sola dirección, sino un diálogo continuo.

La nota de The Objective es que gran parte de la serotonina -una hormona fundamental en el estado de ánimo- se produce en el entorno intestinal. Con lo cual, este órgano comenzó a tener un rol fundamental en la regulación del estado de ánimo y la estabilidad emocional.

De todas maneras, un punto que todavía no queda claro en esta visión es la relación entre pensamientos y bioquímica. Según esta interpretación, los pensamientos positivos se asocian a procesos antiinflamatorios.

Los hábitos saludables y el buen descanso inciden en la microbiota Foto Freepik.

La idea que sostiene es que la relación entre microbiota y emociones no sería lineal, sino circular. Una microbiota sana favorecería estados emocionales más positivos, y esos estados emocionales, a su vez, contribuirían a mantener una microbiota equilibrada.

Este efecto de retroalimentación refuerza la idea de que el bienestar no depende de un único factor, sino de un conjunto de sistemas interconectados.

Cómo mejorar la microbiota

La nota de The Objective remarca que es posible mejorar la microbiota. Una dieta con sobreabundancia de vegetales, el buen descanso o el ejercicio tienen un impacto directo en la microbiota.

Por el contrario, el consumo habitual de ultraprocesados y el estrés influyen de manera negativa.