En marzo, mientras cumplía misiones en la guerra de Irán, el portaaviones más poderoso de la Armada, el USS Gerald R. Ford, sufrió un incendio que lo obligó a abandonar la zona de batalla. Luego de ser reparado en Grecia, volvió a Oriente Medio y, en mayo, a su base de Norfolk. Ahora, el Pentágono anunció un contrato por 17,5 millones de dólares para “mantenimiento emergente”.

El USS Gerald R. Ford (CVN 78), incorporado a la flota en 2017, tuvo un despliegue intenso que duró más de diez meses, ya que tuvo que intervenir en la captura del presidente de Venezuela Nicolás Maduro, en el Caribe, y luego en la guerra contra Irán.

En su momento, los analistas consideraron que esos diez meses es el doble de lo que suele durar una misión estándar. También, luego del incendio que afectó a la lavandería del buque, se preguntaron si esa permanencia récord no habría supuesto un desgaste que ahora necesita de un parate prolongado para los arreglos.

El incendio ocurrió el 12 de marzo, cuando las llamas tardaron más de 30 horas en ser controladas y provocaron daños significativos en las habitaciones. Un centenar de camas quedaron inutilizadas y cientos de marineros tuvieron que dormir en el suelo o en espacios improvisados. Además, al menos dos tripulantes resultaron heridos y decenas sufrieron inhalación de humo.

¿Cuándo volverá a estar operativo?

En junio, el Pentágono adjudicó un contrato por 17,5 millones a la empresa General Dynamics para realizar trabajos de “mantenimiento emergente” en el portaaviones. Las tareas de mantenimiento se realizarán en Norfolk y el buque recién volvería a participar de alguna misión en marzo de 2027.

El portaaviones estuvo diez meses seguidos en servicio. Foto: Abigail Reyes. U.S. Navy. Handout via REUTERS.

El sitio Escenario Mundial recuerda que luego del incendio, la Armada informó que el buque seguía “totalmente operativo”. Sin embargo, reportes posteriores revelaron que el sistema de supresión de incendios no se había activado, lo que plantea dudas sobre la fiabilidad de la tecnología de vanguardia de la clase Ford.

El sitio agrega que “la destrucción de la lavandería principal dejó a los 4.500 tripulantes sin acceso a higiene básica por semanas, exponiendo la fragilidad logística de un activo de 13.000 millones frente a un incidente considerado menor”.

Pero el incendio en el USS Gerald R. Ford no habría sido un hecho aislado, sino el último episodio de una cadena de problemas técnicos. Entre ellos, fallas recurrentes en el sistema de sanitarios (más de 600 inodoros tienen un diseño cuestionado) y dificultades en sistemas avanzados clave como el EMALS (lanzamiento electromagnético de aeronaves) y el AAG (sistema de frenado).

Un caza F/A-18F Super Hornet despega desde el USS Gerald R. Ford poco antes del incendio. Foto: U.S. Navy via AP.

Los analistas afirman que la adjudicación de este contrato por parte del Pentágono contradice las afirmaciones del Comando Central (CENTCOM, por sus siglas en inglés) sobre los alcances del incendio.

“Las nuevas imágenes y la duración prevista de las reparaciones sugieren que el daño estructural fue mucho más severo de lo admitido en principio, lo que debilita la imagen de invulnerabilidad de la pieza central de la flota estadounidense en un teatro de guerra activo”, dice Escenario Mundial.