Son millones los argentinos migrantes en otros países y cuando se piensa en aquellos donde hay más, lógicamente aparecen los de Europa y Estados Unidos. Sin embargo, hay sitios como Honduras, que acogen a varios sin estar en el radar del pensamiento común, como el caso de Ezequiel, quien se fue a vivir allí hace 10 años y está contento.
"Me gusta la calidez del trópico, ese surrealismo bizarro del día a día, y tengo una experiencia laboral muy enriquecedora, detalló quien se definió como periodista, biógrafo y que se dedica a lo audiovisual. El hombre alquila un condominio en el histórico barrio La Leona, de Tegucigalpa, la capital hondureña. "Es un lugar bonito, privilegiado", definió. Se mueve en moto porque detesta el colapso del tráfico en la ciudad.
La historia de cómo conoció Honduras y cómo terminó allí, se remonta a un viaje que realizó con unos amigos en una combi, que durante cuatro años exploraron y conocieron desde México a Panamá. Condó que viajaban realizando reportajes de manera autogestiva, por la curiosidad de conocer en primera persona. "Viajar es la experiencia más enriquecedora que uno puede tener cuando lo hace por voluntad", definió.
Una panorámica de Tegucigalpa, la capital de Honduras.
Tuvo el privilegio de conocer gente que después lo invitara volver a su país a radicarse y trabajar con ellos. Justamente en el 2014, Gerardo, un amigo, le propuso ir a trabajar a Honduras que en ese momento era uno de los países más peligrosos de la zona. "Me tocó retratar las tragedias que fueron sucediendo a lo largo de esos años", confesó.
Oriundo de Buenos Aires, Ezequiel rescató varias cosas que le gustan de vivir en Honduras. Lo primero que dijo es que la naturaleza es exuberante. Llamó "paraíso tropical" a Centroamérica y el Caribe en general. "No solo es la calidez del trópico, que para mí es el paraíso, la abundancia de agua, sol y naturaleza, sino la calidez humana", destacó.
"El tiempo pasa muy rápido y, de repente, llevo diez años viviendo acá": la reflexión de un argentino en Honduras
Dijo que en Honduras la gente es muy linda y buena hasta en cuestiones elementales como decir buenos días, muchas gracias, buen provecho, etc. "En otros lugares la gente es mucho más fría en el día a día. Eso es muy bonito", definió.
ahondando en su concepto sobre lo que llamó "surrealismo mágico", que dijo que sucede cotidianamente en aquel país, explicó que no se trata de lo que escribían en el siglo pasado Gabriel García Márquez o Julio Cortázar, sino de una "vuelta de tuerca más bizarra". Para él, ese día a día es alucinante.
El argentino se mostró contento porque, al tocarle vivir un momento convulsionado de aquel país y trabajar retratando lo que sucedía, sintió que su trabajo "fue productivo" en algún punto. "Fue una experiencia enriquecedora", definió y también reflexionó sobre que es muy difícil ser migrante por necesidad y no por elección, como lo es él. Dijo que durante esos años vio a muchos hondureños alejarse de sus raíces.
Respecto de la seguridad en el país, aseguró que es un tema que no se puede esquivar. Cuando llegó era peor y, aunque ahora ha mejorado, falta mucho. "Una sociedad tan violenta no la cambiás de un día para otro", declaró, al tiempo que dijo que toma precauciones por haberse criado en una capital grande del tercer mundo como Buenos Aires, que si bien no tiene tal nivel de inseguridad, sí es un tema del que se está pendiente.
Por último, consultado sobre con cuánto se vive bien en la ciudad, aseguró que para una persona sin hijos y que tiene que alquilar, debe ganar como mínimo 20 mil Lempiras (un poco menos de 800 dólares).
El hombre fue entrevistado por el creador de contenidos Quique Vásquez, quien tiene el canal de YouTube "Historias de Migrantes" (@quiquevasquez6372), con más de 186 mil suscriptores y casi 500 videos subidos.
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