Un estudio publicado en la revista Science Advances reveló por primera vez la desintegración progresiva de la zona de subducción de Cascadia frente a las costas de Canadá y Estados Unidos. El hallazgo resuelve un dilema geológico histórico sobre cómo "mueren" las placas tectónicas y aporta datos clave para perfeccionar los modelos de riesgo sísmico.

El mapa del colapso en la falla de Cascadia

A través del experimento oceanográfico CASIE21 a bordo del buque R/V Marcus G. Langseth, un equipo multidisciplinario coordinado por la Universidad Estatal de Luisiana (LSU) utilizó imágenes de reflexión sísmica —una suerte de ecografía profunda del planeta— para capturar el fenómeno en tiempo real. Frente a la isla de Vancouver, donde las placas Juan de Fuca y Explorer se hunden bajo la placa Norteamericana, los sensores submarinos detectaron una gigantesca brecha de 75 kilómetros de largo donde la losa oceánica ya se ha hundido unos 5 kilómetros.

Investigadores y tripulación a bordo del buque de investigación R/V Marcus G. Langseth durante el experimento CASIE21, que recopiló datos sísmicos para obtener imágenes de la zona de subducción de Cascadia. Alrededor de 20 científicos de la LSU, la Universidad de Washington, la Universidad Estatal de Oregón, la Universidad de Auburn, la Universidad de Texas en Austin, el Servicio Geológico de los Estados Unidos, la Institución Oceanográfica Woods Hole y el Observatorio Terrestre Lamont-Doherty están analizando el conjunto de datos como parte del Centro de Ciencias Sísmicas de la Región de Cascadia (CRESCENT), una comunidad que estudia los riesgos sísmicos en el noroeste del Pacífico. Foto: LSU

En lugar de colapsar en un único choque catastrófico, la placa se está desmembrando de forma episódica. Las fallas de transformación actúan como tijeras naturales, cortando la masa rocosa de manera perpendicular y dividiéndola en microplacas independientes a lo largo de millones de años.

"Como ver un tren descarrilar vagón por vagón"

El geólogo Brandon Shuck, autor principal de la investigación, explicó el proceso mediante una analogía: "Poner en marcha una zona de subducción es como empujar un tren cuesta arriba; detenerla requiere algo drástico. En lugar de un gran choque repentino, estamos viendo cómo el tren descarrila lentamente, vagón por vagón".

Manifestación en el lecho marino de la NFZ en el norte de Cascadia

El registro sísmico del estudio confirmó este patrón: mientras algunas secciones de la fisura permanecen activas, otras han entrado en un "silencio sísmico". Cuando un fragmento rocoso se desprende por completo de la placa principal, deja de generar sismos porque las rocas pierden contacto entre sí, marcando la separación progresiva del sistema.

Clave para entender la historia terrestre y el riesgo futuro

Este mecanismo proporciona la pieza faltante para explicar fenómenos observados en otros puntos del planeta, como las microplacas fósiles descubiertas frente a las costas de Baja California, restos desmembrados de la antigua placa de Farallón. A medida que los fragmentos se separan, crean "ventanas de losa" por donde asciende material caliente del manto terrestre, reconfigurando la actividad volcánica y desplazando los límites tectónicos.

La zona de subducción de Cascadia, donde las placas Juan de Fuca (JdF) y Explorer (Exp) se mueven lentamente bajo la placa norteamericana, se está cerrando gradualmente, poco a poco, a medida que las placas se desprenden mientras la placa restante continúa subduciendo hasta que se produce la siguiente ruptura.

Aunque este desgarro gradual ocurre en una escala de millones de años y no disminuye la amenaza inmediata de mega-terremotos o tsunamis para la población del noroeste del Pacífico, el hallazgo permitirá a los expertos calcular con mayor precisión cómo se propagan las ondas sísmicas a través de estas grietas recién identificadas.