Una jueza federal falló a favor de la empresa de inteligencia artificial Anthropic en su batalla legal contra el Pentágono, después de que, a principios de este año, el gobierno calificara a la compañía como un riesgo para la cadena de suministro.
La jueza de distrito Rita Lin emitió una orden por escrito la noche del jueves en la que determinó que el Pentágono actuó ilegalmente al castigar a la empresa de IA por sus críticas a las posturas del Departamento de Defensa sobre el uso de esa tecnología. Se espera que el gobierno impugne el fallo.
La disputa entre la empresa de IA y el gobierno estalló en febrero, cuando el presidente Donald Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, acusaron a Anthropic de poner en peligro la seguridad nacional y designaron a la compañía como un riesgo para la cadena de suministro. El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, se negó a dar marcha atrás ante la preocupación de que los productos de la empresa pudieran utilizarse para ejercer vigilancia masiva o controlar drones armados autónomos.
Lin escribió que las acciones del gobierno “se basaron en el deseo de convertir a Anthropic en un ejemplo público por su ‘arrogancia’ al criticar al gobierno, y no en ninguna base articulable para creer que Anthropic realmente sabotearía su modelo”.
Un portavoz de Anthropic señaló en un comunicado que la empresa acoge con satisfacción el fallo de la jueza: “Seguimos centrados en trabajar de manera productiva con el gobierno para aprovechar la IA en favor de nuestra seguridad nacional, de modo que todos los estadounidenses se beneficien de esta tecnología”.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha respondido a una solicitud de comentarios.
En el fallo de 59 páginas, Lin, designada por el expresidente Joe Biden, escribió que ni la Constitución ni la ley federal invocada por el gobierno les permite “imponer sanciones amplias basadas principalmente en la crítica de Anthropic a las posturas del Gobierno”.
Anthropic demandó al Pentágono en marzo por la designación de riesgo para la cadena de suministro, por lo que calificó como una “campaña ilegal de represalias” debido a su negativa a permitir un uso militar sin restricciones de su tecnología.
La impugnación legal intensificó una disputa inusualmente pública sobre cómo puede utilizarse la IA en la guerra y en la vigilancia masiva. El principal rival de Anthropic en la industria tecnológica, OpenAI, creadora de ChatGPT, cerró su propio acuerdo para trabajar con el Pentágono apenas unas horas después de que el gobierno castigara a Anthropic por su postura.
Anthropic y OpenAI aceleran sus preparativos para su salida inicial a bolsa, lo cual ha sido muy comentado.
Anthropic también presentó un caso separado y más acotado que sigue pendiente en el tribunal federal de apelaciones en Washington, D.C. Ese caso tiene que ver con una norma distinta que el Pentágono utiliza para intentar declarar a Anthropic un riesgo para la cadena de suministro.
En una etapa anterior del proceso judicial, Lin impidió temporalmente que el Pentágono etiquetara a la empresa como un riesgo para la cadena de suministro y también frenó la aplicación de la directiva de Trump en redes sociales que ordenaba a todas las agencias federales que dejaran de usar Anthropic y su chatbot Claude.
En una audiencia el 30 de julio, Lin comentó que la postura del gobierno le resultaba “realmente preocupante” y que le parecía “en contradicción con la Primera Enmienda”. También indicó que consideraba que el expediente “había empeorado para el gobierno” con el paso del tiempo.
En esa misma audiencia, abogados del Departamento de Justicia argumentaron que la naturaleza de los modelos de IA es “tan asombrosamente enorme y opaca” que el Departamento de Defensa no puede evaluarla del mismo modo que evaluaría una pieza física de equipo.
El abogado de Anthropic, Michael Mongan, sostuvo en esa audiencia que las acciones del gobierno “perjudican profundamente a Anthropic” y que “amenazan, de manera más amplia, con enfriar la libertad de expresión y el debate sobre un asunto muy importante”.
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