El canciller Pablo Quirno llegará la semana próxima a Washington para participar el jueves en una reunión global convocada por Estados Unidos para luchar contra lo que el gobierno de Donald Trump define como “el resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda".
El secretario de Estado Marco Rubio invitó a ministros de alto rango de más de 60 países, incluida la Argentina, a un encuentro que provocó preocupación entre algunos funcionarios estadounidenses de carrera, algunos aliados europeos y analistas independientes que no ven “un resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda”, como afirma el gobierno de Trump en la convocatoria, según The Washington Post.
Clarín confirmó la asistencia del canciller Quirno a este encuentro, el próximo jueves en el Departamento de Estado, y que fue definido por fuentes de Cancillería como “una reunión sobre terrorismo político de izquierda”. Será el jueves 16 en el Departamento de Estado.
Algunos funcionarios estadounidenses dijeron al Post que les preocupa que la reunión forme parte de un esfuerzo del gobierno de Trump para utilizar herramientas poderosas antiterroristas para reprimir activistas estadounidenses que considera extremistas de izquierda.
Según dijeron tres funcionarios estadounidenses al Post, el zar antiterrorista de la administración, Sebastián Gorka, mantuvo conversaciones con colegas sobre el uso de etiquetas de terrorismo extranjero para la organización estadounidense antifascista y antirracista Antifa y así justificar la persecución de ciudadanos vinculados a ese movimiento.
Una conexión con grupos terroristas extranjeros "puede desbloquear ciertas herramientas de investigación", como la vigilancia, dijo un responsable estadounidense de contraterrorismo al Post.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, dijo que el evento se organizó porque el terrorismo de extrema izquierda es "una amenaza antigua que resurge con fuertes vínculos transnacionales y nuevas convergencias."
"Dado que esta amenaza no ha sido abordada adecuadamente en el pasado, cada enfrentamiento, designación o programa de asistencia en seguridad crea un efecto acumulado que apoya contramedidas tanto en el país como en el extranjero", dijo Pigott en un comunicado.
Un funcionario de la Casa Blanca resaltó al Post que "nuestros poderes antiterroristas no se usarán para atacar a nuestros compatriotas estadounidenses que simplemente no están de acuerdo con nosotros."
Consultado por Clarín, Alex Crowther, profesor de Seguridad y Defensa de la Universidad Internacional de Florida y coronel retirado del Ejército estadounidense, dijo que “el gobierno de Trump tiene miedo de la izquierda y quiere luchar contra ella de todas las maneras posibles".
"Trump piensa que hay un grupo izquierdista internacional que está organizando y controlando todos los grupos de la izquierda, como el COMINTERN durante la Guerra Fría. Entonces quieren tener una agrupación internacional para enfrentarlo".
El experto señala que Trump puede pensar en la posible injerencia de Rusia, China y, en menor medida, Corea del Norte, Irán y Cuba en una campaña para sumarse a fuerzas de izquierda. "Los rusos y los chinos van a usar a quienes puedan como "idiotas útiles'", agregó.
Y por eso Trump busca aliados. “Las fuerzas nacionales de seguridad (la policía, inteligencia, y fuerzas armadas) de países amigos van a ejecutar las operaciones nacionales en su territorio. Pienso que lo más importante va a estar en el intercambio de inteligencia para probar la existencia y para desarrollar y coordinar a nivel internacional”.
Pero Crowther advierte que “los países que van a cooperar no deben usar esa inteligencia para reprimir a los partidos nacionales de la izquierda”.
Respecto de la preocupación de algunos sectores de que el gobierno de EE.UU. utilice esta fuerza para combatir a la oposición, señaló: “Trump quiere usar la cumbre contra la oposición, pero la población y el sistema político no van a apoyarlo. El 60% de los estadounidenses no aprueban a Trump ahora”.
La lista de invitados incluye la mayoría de las naciones europeas, países latinoamericanos más grandes y varios estados asiáticos como India, Indonesia y Singapur. Representantes de algunos países decían que no sabían por qué habían sido invitados. "No tenemos Antifa", dijo un diplomático europeo. "No creo que encontremos ninguna razón para interesarnos en asistir a un evento así", dijo otro.
El presidente Trump no ha ocultado su desprecio por Antifa, e incluso emitió un decreto meses atrás calificándola de "organización terrorista doméstica", una etiqueta que los expertos consideran no tiene peso legal. Trump emitió la orden tras el asesinato del activista conservador Charlie Kirk, cuya movilización del voto juvenil ayudó a impulsar a Trump de vuelta a la Casa Blanca.
Todavia no hay comentarios aprobados.