La oposición presiona en Diputados: presentaron un pedido de sesión especial para el 9 de septiembre con el fin de obligar al oficialismo a abrir las comisiones que deben discutir los 50 proyectos presentados para resolver la problemática del endeudamiento familiar y la extensión, por un año, de la emergencia en discapacidad.

La solicitud hecha ante el jefe de la Cámara, Martín Menem, lleva 49 firmas de legisladores de distintos bloques, entre ellos Unión por la Patria, la Izquierda, la Coalición Cívica, legisladores de Provincias Unidas -incluidos los cordobeses y jujeños-, de Argentina Federal -el nuevo bloque de misioneros y salteños- y de Elijo Catamarca, bancada que responde a Raúl Jalil. También firmó Miguel Angel Pichetto, Natalia de la Sota y Marcela Pagano.

Como los proyectos no tienen dictamen, ese día las bancadas opositoras no van a votar los proyectos sino que votarán un emplazamiento: un día y horario para que las comisiones que tienen que discutir esos temas -y no están siendo convocadas por sus presidentes que son de La Libertad Avanza- se reúnan y firmen dictamen. Recién ahí los llevarían al recinto para poder aprobarlos con mayoría simple.

La jugada se da un día después de la sesión en la Cámara Baja en la que opositores pidieron incluir estos proyectos en el temario. Como necesitaban tres cuartos de los votos para lograrlo, sabían que no lo conseguirían. Sin embargo, obtuvieron 133 votos, cuatro más de los 129 necesarios para abrir una sesión y aprobar un proyecto, con dictamen, con mayoría simple.

La Libertad Avanza y el PRO son los únicos que votaron en contra de abrir el debate y hubo 11 abstenciones, de la UCR, el MID y los sanjuaninos.

Sin embargo, esta tarde Menem le bajó el precio a la conquista. "Era un apartamiento de reglamento, necesitaban tres cuartos. Incluso gente que lo votó sabía que no tenía ninguna posibilidad. No tiene nada que ver con acompañar un dictamen en comisión, asistir a una sesión o votar un proyecto delirante", sentenció en diálogo con Infobae.

El oficialismo ahora buscará diluir la convocatoria para evitar que esa sesión tenga quórum. De hecho, no descartan convocar ellos a las comisiones, antes de la sesión, para desactivar la movida.

Mientras tanto, la oposición tiene el desafío de consensuar los 50 proyectos en uno viable.