Martín Rapallini fue el último en hablar, en la caldeada reunión de la Unión Industrial. Estuvieron unos 50 popes fabriles de toda la Argentina. La mayoría admitió el orden macro, pero todos manifestaron su desencanto con los resultados de la política económica.

Sucedió el martes en la UIA. El encuentro se trató de mantener en secreto. Era la Comisión Directiva de la central fabril. Rapallini intentó calmar el malhumor y se comprometió: “Vamos a tener que decir lo que está pasando en la industria”.

Rapallini se refería a su discurso en el Día de la Industria. Así, se comprometió a expresar -el miércoles- la bronca y los serios problemas que enfrenta la industria por la política económica.

Rapanelli pule la redacción con un puñado de asesores. Busca expresar el fastidio fabril y, a la vez, no romper con Milei. Difícil tarea. El lunes hará consultas con los que “cortan el bacalao” en la UIA: David Uriburu (Techint), Eduardo Nogués (Ledesma), Rodrigo Pérez Graciano (Stellantis) y Elio del Re (Adimra).

Javier Milei en el Colegio ORT. Foto: Presidencia

El documento tendría tres ejes: avalar el rumbo general; exponer el deterioro y señalar que la industria necesita medidas que “equilibren la cancha”.

La bronca obedece al deterioro en la actividad: la industria tiene un 40% de máquinas paradas.

Todo sucedió después de escuchar un informe del economista Martín Rapetti. El dueño de Equilibra fue durísimo con la estrategia económica: concluyó que el modelo deja afuera al 60% de la economía productiva. Rapetti le dijo a la UIA: “La situación es extremadamente compleja”. Esto agitó los ánimos fabriles.

Javier Milei y Toto Caputo ya avisaron que no van a escuchar los reclamos de Rapallini. Ya rechazaron y no van a ir a la celebración. Solo concurrirá Diego Santilli, el Jefe de Gabinete: tiene la orden de contragolpear y defender el modelo libertario.

Diego Santilli. Foto: Federico Lopez Claro, archivo

Encima, los últimos datos confirman el problema: en CABA – la ciudad mas rica del país – la recaudación de Ingresos Brutos cayó un 9%. Las ventas internas de YPF – la empresa modelo de Milei – cayeron un 5,2%. La peor caída en dos años.

La cuestión de la actividad se convirtió en un asunto político: afecta el intento de reelección de Milei.

Karina tiene encuestas propias. En la “mesa política” se reconoció que los “números dan mal”. Encima, el mileísmo perdió la iniciativa en las redes sociales.

Un estudio de Ad Hoc lo confirmó: existe una caída digital sostenida de Milei y su ejército de trolls perdió capacidad de tiro. Santiago Oría debutó con el pie izquierdo.

La situación pone de malhumor al Presidente y su equipo. Milei protagonizó un insólito cruce con el propio Agustín Laje, una suerte de jefe intelectual de la pureza libertaria. El titular de la Fundación Faro exigió mejorar el “metro cuadrado a la gente”. Encima afirmó: “La población no come batalla cultural”.

Milei se enfureció. Lo acusó e insultó por chat: “Traidor”. Después le agregó insultos. Laje estalló de ira y amenazó con renunciar de inmediato a la Fundación Faro. Se trata del think-tank de los libertarios y un lugar de recaudación de fondos. Santiago Caputo tuvo que interceder para evitar la eclosión.

Estas cuestiones las conocen los “lobos” de Wall Street. En Manhattan preocupa el débil crecimiento, porque pone en duda la reelección – que quieren que ocurra – del Presidente. En el primer semestre, informes de los bancos daban por descontado un nuevo periodo de Milei. Ahora el diagnóstico es mucho más cauto.

En julio alteró a Wall Street un trabajo de Alejandro Catterberg. Decía que en un supuesto ballotage las diferencias entre Milei y Axel Kicillof eran mínimas.

Ese trabajo – y el de Intel-Bloomberg – preocupó a Wall Street. En agosto, el riesgo país no se frenó y subió el 20%, y ayer estaba arriba de los 500 puntos.

Los banqueros, además, están inquietos por otras razones. Cuestionan la política monetaria que adjudican a la “tozudez” del propio Milei. También critican la decisión de Toto de no emitir deuda cuando el riesgo país tocó los 400.

Dicen que fue un error y una oportunidad perdida. Insisten porque visualizan una cosa: al Gobierno aun le faltan U$S10.000 millones para cancelar la pared de vencimientos del 2027. Algo similar opinan los banqueros locales. En la reunión secreta que tuvieron, se lo expresaron a Caputo.

Como contó Clarín, ocurrió la última semana de julio y estaban una docena de financistas. Los jefes de bancos líderes locales y extranjeros.

Toto les anticipó a los dueños del dinero: “El Presidente no va a cambiar nada. Está dispuesto a perder las elecciones, pero preservar el plan”.

Fue un anticipo – casi textual – de lo que después confirmó esta semana el propio Milei en el Council of the Americas. Sus apariciones públicas no fueron buenas. No tuvieron aceptación en ambos eventos.

Toto también opina en privado igual que Milei. En la última reunión de la mesa política se discutió el “empantanamiento” económico. El ministro les dijo a sus colegas: “Hay que aguantar. Este es el camino”.

Pero reconoció: “Los tiempos de recuperación son más largos que los esperados”.

La cuestión intranquiliza a Karina y sus muchachos. Los Karinos quieren saber cuándo empieza a “derramar” el modelo.

Por eso, Toto está tratando de poner el “inflador” anímico. Primero desempolvó los créditos en dólares para “reactivar” la economía.

Un “blooper” del ministro. Se contradijo con su famosa frase: Toto había dicho que estábamos viviendo los mejores 18 meses de nuestra historia. ¿Para qué reactivar?

Después saco los créditos con respaldo del Anses, el dinero de los jubilados, que Federico Sturzenegger frenaba. Ahí habló de justicia social. Sturze se oponía al uso de los fondos del Anses: no era una solución de mercado. Ya Cristina los utilizó para el Plan Procrear.

Sturzeneger tuvo como aliada a Sandra Pettovello: no quería tocar los fondos de jubilados. Ambos discutían con Toto desde abril. Al final, Caputo ganó, por la necesidad política de activar la economía.

Las peleas Toto-Sturzeneger son un clásico. El Coloso nunca le perdonó a Toto que participara de un complot en época de Mauricio Macri para limpiarlo del BCRA.

Ahora, los Totoboys están fastidiados con Sturze, por lo que ocurrió en las concesiones viales. Hay un gran problema que se silencia.

El Coloso desreguló tanto las normas para participar de las licitaciones que ocurrió un verdadero despropósito: se adjudicaron cinco contratos a tres empresas en concurso de acreedores, que no tienen capacidad crediticia y califican de la peor manera en el BCRA. Se trata de Cartellone – o su subsidiaria -; CPC, de Cristóbal López, y Green.

Antes existían requisitos – desde la época de Macri – para garantizar las obras. Nadie sabe como terminará la cuestión. Tampoco cómo continuará la pelea ente Karina y Santi Caputo. La hermanísima le acaba de comer una pieza enorme a El Pibe: la Aduana.