Fundada en Nueva York por el arquitecto argentino Roberto Gil, graduado de la FADU-UBA y posteriormente formado en la Universidad de Harvard, Casa Kids es el resultado de una trayectoria profesional que se despliega entre la arquitectura, el diseño de mobiliario y la fabricación.

Gil llegó a Estados Unidos con la intención de desarrollar una carrera como arquitecto, pero una recesión que afectó al sector a comienzos de los 90 lo llevó a explorar nuevos caminos.

Lo que comenzó con el diseño y la fabricación artesanal de pequeñas sillas, mesas y escritorios infantiles terminó convirtiéndose en una firma especializada en sistemas de mobiliario capaces de transformar la manera en que se habitan los espacios reducidos.

Sistema integrado de mobiliario infantil.

Más que un cambio de disciplina, el paso al mobiliario fue una extensión natural de su mirada proyectual. Los principios que habían guiado su formación arquitectónica, como la funcionalidad, la lógica constructiva y el interés por desarrollar sistemas integrados antes que objetos aislados, continúan definiendo el trabajo de Casa Kids.

Durante más de tres décadas, la empresa ha desarrollado un sistema de mobiliario infantil que trasciende la idea convencional del mueble como objeto aislado.

Cama elevada con doble escritorio integrado.

Literas, camas elevadas, unidades de guardado y estaciones de estudio forman parte de un mismo universo proyectual, en el que la elección del material, la lógica constructiva y la optimización del espacio doméstico constituyen los verdaderos motores del diseño.

Las piezas de Casa Kids revelan una investigación sostenida sobre cómo habitar espacios reducidos. En una ciudad densamente poblada como Nueva York, donde cada metro cuadrado posee un valor considerable, el mobiliario deja de cumplir una función exclusivamente utilitaria para convertirse en una herramienta capaz de reorganizar la vivienda y ampliar sus posibilidades de uso.

Esa búsqueda surgió como respuesta directa al contexto urbano neoyorquino. "Allí entendí que el desafío no era simplemente diseñar un buen mueble, sino ayudar a que una vivienda funcionara mejor", explica Gil.

El material como sistema

Uno de los rasgos más distintivos de Casa Kids es el uso sistemático del plywood o contrachapado. La elección no responde únicamente a criterios estéticos, sino también a una serie de prestaciones técnicas que han definido el desarrollo de la marca desde sus inicios.

El altillo combina cama, escritorio y almacenamiento.

La elección del material responde, asimismo, a una preocupación constante por la eficiencia constructiva. "Siempre me interesaron los aspectos estructurales: cómo se sostiene un objeto, cuál es la forma más eficiente de utilizar los materiales y cómo lograr que cada pieza tenga coherencia desde el punto de vista constructivo", señala Gil.

Sistema modular que integra escritorio, cajoneras y guardado.

Compuesto por trece capas laminadas, este material ofrece una combinación de resistencia, estabilidad dimensional y durabilidad superior a la de otros productos habitualmente utilizados en la industria del mobiliario, como el MDF o el aglomerado.

Litera de con escalera-cajonera y almacenamiento integrado.

Su estructura multicapa reduce el riesgo de deformaciones y fisuras, una condición particularmente importante en muebles sometidos a un uso intensivo y prolongado. Además, permite obtener piezas ligeras, resistentes y dimensionalmente estables, características fundamentales para sistemas que integran camas elevadas, plataformas y módulos de almacenamiento.

Biblioteca modular que combina escritorio, estantes y guardado.

Mostrar cómo están hechas las cosas

En los muebles de Casa Kids resulta difícil separar forma y construcción. Según explica Gil, su formación arquitectónica en la FADU y luego en Harvard influyó decisivamente en su manera de diseñar, particularmente en el interés por los aspectos estructurales, la eficiencia material y la coherencia constructiva de cada proyecto.

Esa influencia se traduce en una estética austera en la que cada componente parece justificar su existencia. No hay elementos superfluos ni recursos ornamentales desvinculados del funcionamiento de la pieza. Los encuentros, apoyos y espesores forman parte de la expresión visual del objeto.

Puesto de estudio a medida con biblioteca.

"Me atrae la búsqueda de la máxima simplicidad: reducir un objeto a lo esencial, eliminar todo lo innecesario y lograr que cada decisión tenga una razón de ser", afirma.

Del objeto al sistema

Aunque la empresa comenzó produciendo pequeñas mesas, sillas y escritorios infantiles, la escala de los proyectos creció progresivamente. Con el tiempo, el foco se desplazó desde las piezas individuales hacia sistemas integrados capaces de organizar habitaciones completas.

"Armchair" es un mobiliario desarollado por el estudio.

La evolución de Casa Kids puede entenderse como un cambio de escala más que de principios. "Comencé diseñando y fabricando pequeñas sillas, mesas y escritorios para niños. Con el tiempo, los proyectos fueron creciendo hasta llegar a habitaciones completas, donde camas, escritorios, bibliotecas y guardado forman parte de un sistema integrado pensado para aprovechar el espacio", recuerda Gil.

Cama rebatible integrada a un sistema de almacenamiento.

Esta lógica es especialmente visible en las loft beds, uno de los productos más representativos de la firma. Al elevar la cama, la superficie inferior queda liberada para incorporar escritorios, áreas de juego o almacenamiento adicional.

Camas elevadas con cajoneras incorporadas.

La misma estrategia aparece en las camas con cajones integrados, las literas transformables y las Murphy beds, que desaparecen durante el día. En todos los casos, el objetivo consiste en obtener el máximo rendimiento posible de una superficie limitada.