La investigación por el lavado de al menos 27.000 millones de pesos provenientes del juego ilegal en la Provincia va desentrañando una trama organizada y compleja con una extraordinaria paradoja: la banda aplicaba minuciosamente todos los métodos para volver inhallable el origen del dinero, al mismo tiempo que “firmaba” las transferencias con un código secreto que advertía a quienes recibían los giros que esa plata ya estaba lista para entrar al mercado legal.

El código para indicar que ese dinero negro ya estaba blanqueado era cada transferencia que terminaba en 12 centavos. Todos esos montos finalizaban de manera sistemática con el sufijo “.12”.

Por el caso, que lleva adelante la fiscal de La Plata Betina Lacki, hay tres detenidos: una funcionaria judicial que usaba datos del Patronato de Liberados de la Provincia para abrir billeteras virtuales y transformarlas en “licuadoras” del dinero negro, y dos hombres que luego administraban esas cuentas para mover los fondos en miles de transferencias de montos moderados que terminaban sumando miles de millones.

Ese modo de operar se conoce como “smurfing” o “pitufeo”: la interacción de pequeños que consiguen algo enorme.

Pero ninguno de los funcionarios vinculados a la investigación del caso cree que la banda termine en los tres detenidos, ni en otros tres imputados que siguen libres.

Como en un juego de muñecas rusas invertido, lo que se investiga ahora es la matrioshka más pequeña, de una estructura que se adivina mucho mayor.

“Esa infraestructura podía servir al casino ilegal investigado, pero también estaba en condiciones de prestar servicios de lavado a otros generadores de dinero ilícito”, dicen los investigadores, y argumentan que los 27.000 millones que se movieron en las cuentas de uno solo de los detenidos se hicieron en apenas un mes y medio.

Ese único dato evidencia la verdadera dimensión del negocio clandestino.

El autor de esos movimientos es Ignacio Marchioni, un hombre joven que estuvo vinculado a la investigación por Sur Finanzas, la empresa de Ariel Vallejo que les prestaba dinero a los clubes de Primera División.

Según Vallejo, su vínculo con el presidente de la AFA, Claudio Chiqui Tapia, fue determinante para el negocio.

“Se portó como un señor conmigo”, dijo esta semana, en una entrevista con El Observador.

Sucedía mientras la AFA evadía sumas millonarias en impuestos fiscales, según determinó luego la justicia.

De acuerdo con la denuncia de ARCA, Sur Finanzas operó sumas multimillonarias también a través de billeteras virtuales.

De esos montos, 250.000 millones fueron transferidos por “sujetos no categorizados”.

Es decir, un ejército de pitufos.

¿Hay vínculo entre ambos casos?

En las órdenes de allanamiento de la fiscal Lacki, Sur Finanzas aparece como uno de los destinos posibles de los fondos del “casino licuadora” para volver al circuito legal. Las transferencias “.12”.

Además del detenido Marchioni, los investigadores identifican al imputado Juan Campoli y consignan que “registra alta en Sur Finanzas desde agosto de 2024”.

Marchioni fue detenido hace dos semanas en su casa de Quilmes, donde los medios locales denunciaron una polémica en 2024 porque decenas de vecinos hacían fila en clubes de barrio para que les escanearan los rostros a cambio de un pago en criptomonedas que podían vender allí mismo en 30.000 pesos.

Entonces, el concejal del PRO Lucas Araujo pidió una investigación en el Concejo Deliberante que el oficialismo de la intendenta Mayra Mendoza rechazó.

La actual investigación del casino licuadora nació por personas a las que también les escaneaban el rostro en un bar de La Plata, para crearles cuentas en billeteras virtuales.