Tamara Paganini salió de la casa de Gran Hermano, Generación Dorada el lunes 24 de agosto, tras perder el mano a mano con Sol (Solange Abraham). “La India” recibió el 51,1% de los votos negativos y quedó eliminada 25 años después de haber llegado a la final de la primera edición del reality, en la que había salido subcampeona.
Pero esta vez la historia es otra. O, al menos, eso siente ella. “No tenés idea la paz que siento y lo que agradezco haberme ido”, dice apenas le toca hacer el balance en una entrevista con Clarín este miércoles a la mañana.
La diferencia se nota desde el primer día fuera de la casa. Al despertarse, tuvo el reflejo de buscar el micrófono. Después se dio cuenta de que ya no lo tenía. Tampoco estaba la voz de Gran hermano diciéndole que tenía que levantarse.
“Me saqué 10 kilos de peso de la cabeza”, resume. Ya no tenía que pensar quién podía atacarla, a quién tenía que atacar, quién le mentía o cuál debía ser su próximo movimiento. “Me levanté y dije: ‘Ay, Dios, existía una vida’”.
Tamara Paganini salió de la casa de Gran Hermano por el 51,1% de los votos negativos. Foto: Prensa Telefe
La Tamara de 2001
Para entender por qué este regreso tuvo tanto peso hay que volver a 2001. Tamara tenía 27 años cuando entró a la primera edición argentina de Gran hermano, un formato (holandés) que todavía era una rareza televisiva. Pasó 112 días encerrada y terminó como subcampeona detrás de Marcelo Corazza.
Así entró Tamara Paganini a la casa de Gran Hermano Generación Dorada. Foto: Captura TV.
Su personalidad frontal, explosiva y poco amiga de guardarse lo que pensaba la convirtió rápidamente en una de las figuras más recordadas de aquella primera temporada.
Pero afuera de la casa vino la parte que ella recuerda como mucho más dura. La fama no llegó como un premio, sino como una avalancha. Durante años contó que sufrió agresiones y hostigamiento en la calle y que la exposición tuvo consecuencias profundas en su vida e incluso la hizo mudarse un tiempo a Córdoba para alejarse del ruido mediático. También llevó adelante un juicio contra Telefe y la productora del programa, que se extendió durante más de una década y terminó en un acuerdo.
Por eso, cuando apareció la posibilidad de volver, la pregunta era inevitable: ¿para qué meterse otra vez en el mismo lugar?
Tamara Paganini fue acosada por los medios y el público tras su salida de la casa de Gran Hermano 2001. Foto: Archivo Clarín
Tamara sostiene que la sociedad ya no es la misma y que aquella exposición de 2001 es prácticamente imposible de repetir en la misma escala. “Eso no iba a pasarle nunca más a nadie en la vida porque el mundo cambió”, explica.
Además, otro de los motivos que la impulsaron a volver al juego fue comprobar que realmente había sanado.
“Tuve mucha terapia, mucha, mucha, mucha terapia, muchos años de terapia”, cuenta. Cuando sintió que finalmente había pasado de página, apareció la posibilidad de volver a GH. Y lo tomó como una especie de examen final. “Comprobarlo era entrar a la casa y lo comprobé”.
Volvió sin información y terminó enfrentada con Sol
A diferencia de otros jugadores, Tamara asegura que entró sin conocer demasiado lo que había ocurrido durante el programa. No estaba siguiendo el reality con obsesión y, de hecho, no tenía previsto entrar. Por eso, cuando cruzó nuevamente la puerta de la casa, su primera preocupación fue entender dónde estaba parada.
“No fui contra Sol. Me fijé dónde carajo piso acá, porque estaba completamente perdida”, admite sobre los primeros días dentro de la casa, cuando todavía no había estrategia, y cuando el reality ya llevaba varios meses en pantalla.
Tamara Paganini y Solange Abraham (Sol) enfrentadas en placa negativa, en un duelo picante. Foto: captura de Tv
Incluso, al principio, llegó a hacerse amiga de Sol. La relación, sin embargo, duró poco. Un episodio relacionado con la convivencia y la limpieza terminó de quebrar el vínculo y Tamara empezó a confrontarla e incluso escupirla en una fiesta. Desde entonces, la tensión entre las dos fue creciendo hasta convertirse en uno de los grandes enfrentamientos de la temporada.
Una vez afuera, en el debate "La India" definió a su rival como “una maldad con patas” y, en la entrevista, profundizó que, para ella, Sol fue demasiado lejos en su forma de jugar. “Es cruel, esa es la palabra: es cruel la mina”, sostiene y, automáticamente, pregunta si la charla va a girar únicamente en torno a ella. Al parecer, hasta escuchar el nombre de su compañera le molesta.
Al llevar la charla a lo personal, explica que su estrategia se basó en "intentar no perder el eje y recordar que, por más que estuviera dentro de una competencia, aquello seguía siendo un juego".
“Mi vida no era ganar Gran hermano”, afirma. Y ahí aparece una de las claves de su regreso. A diferencia de 2001, esta vez Tamara entró con una vida construida afuera y con una perspectiva mucho más amplia sobre lo que significa ganar o perder un reality.
¿Habría hecho algo diferente para evitar la eliminación? Tal vez. Dice que podría haber tenido más paciencia con Sol durante las últimas dos semanas. Pero tampoco se castiga demasiado por eso. Sabe que pretender que todo lo que ocurre adentro de una casa durante meses puede calcularse como una partida de ajedrez sería desconocer su propia personalidad.
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Así fue la eliminación de Tamara Paganini de Gran Hermano, Generación Dorada.
“Soy una mina tan emocional que no puedo hacer las cosas demasiado calculadas”, explica. Y reconoce que llegó a un punto en el que ya no aguantaba más. “A mí me mueve el alma”, dice.
También hubo situaciones que la desestabilizaron emocionalmente durante el encierro. La llegada de familiares y determinados momentos del juego la movilizaron especialmente. Y ahí reconoce una diferencia con aquella joven de la primera edición: hoy sabe identificar mejor qué le pasa y por qué.
Quizás por eso su eliminación no se vive como una derrota. Cuando le preguntan qué le faltó para ganar, responde con una sola palabra: “Crueldad”.
Después explica que sintió que el público estaba premiando un juego más duro y que, quizás, si ella hubiese jugado de esa manera, todavía seguiría adentro. Pero inmediatamente vuelve a agradecer por haberse ido.
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Así fue el ingreso de Tamara Paganini a la casa de Gran Hermano
El verdadero cierre
La salida de Tamara tiene algo de revancha, pero no en el sentido clásico de volver para ganar. Su revancha parece estar en haber podido entrar nuevamente a esa casa sin quedar atrapada en lo que significó la primera vez.
Incluso destaca que su relación actual con la producción y con Telefe fue buena. Dice que la trataron bien, que la cuidaron y que le tuvieron paciencia.
Tamara ingresó por segunda vez a la casa para sanar todo lo malo que tuvo la primera edición Foto: Prensa Telefe
La diferencia con 2001, para ella, es abismal. Ya no hay cientos de personas esperando afuera del canal ni periodistas trepados a su balcón. Ya no vive la exposición como una amenaza. Y tampoco necesita demostrarle nada a nadie.
Ahora quiere volver a actuar, estudiar y hacer teatro. También pretende hacer crecer su emprendimiento de organización y optimización de espacios. Tiene proyectos que, según admite, quizás no le den tanta plata, pero sí la hacen feliz.
“Espero que sigan viendo una Tamara que les enseñe o les sugiera que pensar por sí mismo no está mal”, dice sobre esta nueva etapa en la que ella seguirá siendo la misma que putea, que habla de frente y que sabe que su forma de decir las cosas puede molestar.
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