Anita Martínez está en un gran momento de su vida: está de gira con el unipersonal Mamushka, da clases de teatro y yoga y está en dos programas de radio, en la 100: en El club del Moro, junto a Santiago del Moro y en Abierto los domingos, con Mariano Peluffo.
La bailarina y actriz hace el ping pong de VIVA donde además de hablar de lo laboral, contó dónde se enamoró a primera vista y la relación con su hijo Lolo.
-¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser artista?
- A los 6 años ya sabía que quería ser bailarina. Estaba viendo un ballet y le dije a mi mamá: ‘Mandame a hacer esto’. Y me llevó a baile. En esa época, yo rompía bastante las pelotas. Siempre quise ser bailarina. De hecho, me defino así, como una bailarina. Y a pesar de la pésima situación económica que hemos pasado, siempre defendí mi vocación. Para mí, la danza tiene una maravilla que es la suma de todas las artes.
-Te eligieron como acompañante del viaje de egresados de tu hijo Lolo. ¿Cómo reaccionó él?
- Sí, me eligieron y obviamente primero le pregunté a él y me dijo que mientras no lo jodiera, no había drama que vaya. Lolo tiene 17 años, es mi único hijo y la verdad no me quiero perder nada de esta etapa. Nos llevamos súper bien. El labura conmigo haciendo video y luces en mi unipersonal.
-Estás de gira con Mamushka, obra que habla mucho de lo femenino....
- Tal cual. Es una obra que escribió Claudia Morales y que había estrenado en España. Ella también había escrito Estereotipos, obra que hice mucho tiempo también, que habla de los distintos hombres de los que debemos huir. Seguí haciendo infantiles porque mi hijo era chico y quería que me acompañe. Mucho María Elena Walsh. Y ahora, Mamushka. Le pedí tocarla y adaptarla un poco porque las mujeres hemos cambiado mucho en estos cinco años y también quería agregarle cosas mías. Y estoy feliz porque habla de todas las mujeres en las que nos tenemos que repartir. Tenemos que ser hot, madrazas, suegras, cocineras, amigas. Habla de estas guerreras que somos.
- En el Bailando 2016 sufriste una rotura de ligamento cruzado, ¿fue un antes y un después en tu vida?
- Sí, para mí fue un quiebre importante porque me di cuenta que nunca paraba. Yo tengo un portón automático en mi casa. Está viejo y descajetado. Cuando se trababa, yo saltaba tres metros sin importarme nada. Y después del accidente, empecé a tener una conexión distinta con el cuerpo. Lo mío fue rotura de ligamento cruzado derecho de pierna derecha en una mala caída. La recuperación fue muy lenta. Hace 30 años que soy vegetariana y recuperar el músculo me costó un huevo. Estaba triste y enojada con lo que me había pasado. De hecho (Oscar) Ruggeri me avivó de la lesión. Me dijo que me tenía que operar y hasta me recomendó un médico. Me operé perfecto por suerte. Después me dediqué mucho al yoga.
- Hace un rato estacionaste tu camioneta, que es una especie de casa rodante. ¿Qué llevás adentro?
- (Risas) Sí, tenemos de todo: una carpa, el colchón, un hacha, la pala, dos anafes de gas butano, dos provoleteras, huevos, risotto. Yo te hago un risotto en dos minutos que te morís. Me gusta el modo campamento y salir de gira. Soy aventurera. Y no le tengo miedo a los bichos. Amo la tierra y la naturaleza.
Anita Martinez haciendo de Tita Merello en "Ellas son tango".
- Leí que tu novio es medio vikingo, ¿es así?
- Es un vikingazo. Parecido a Ragnar Lothbrok, de la serie Vikings. De hecho, lo tengo agendado como Rag. Hace tres años y medio que estoy de novia. Es un tipazo, tranquilo y muy islero. Encontré un re compañero para las giras, también. Nos conocimos en San Pedro. El tenía una cervecería. Me enamoré a primera vista. Venía pifiando con el patrón, lo cambié y estoy feliz.
- Estás dando cursos de teatro.
- Sí, hace cuatro años doy clases de teatro y yoga para adultos mayores en Escobar. Me encanta. Son todos los viernes de 10 a 12:30. También estoy pensado hacer algo en CABA.
-¿En quién creés a nivel espiritual?
- Re contra creo en la Virgen de San Nicolás: es milagrosa y sanadora. También creo en la cadena de oración, en el amor y en el abrazo que reconforta.
- Estás en dos programas de la 100, con Santiago del Moro y con Mariano Peluffo, ¿cómo te sentís haciendo radio?
- Feliz. Yo había trabajado en la 100, cuando Lolo estaba en la primaria. Me había llamado Diego Poso - Gerente de programación de la 100 y contenidos digitales - quien me dio una mano muy grande en la vida. Tuve que irme porque mi mamá estaba con depresión y por mi hijo chiquito. Y volví en el 2023 para sumarme a El Club del Moro y hacer los domingos con Peluffo. Fue como volver a una casa. Me siento muy cómoda.
- ¿Qué tenés hoy en tu huerta?
- Hinojo, acelga morada, lechuga crespa y todas las que te imagines; cebolla de verdeo y duraznos.
- ¿Un sueño?
Hacer una película. Me gustaría que la Argentina empezara a retomar las sagas de humor. Y en la ficción también me gustaría ir a la comedia. Me siento muy cómoda haciendo reír.
Anita Martínez sueña con hacer cine. Foto: Ariel Grinberg.
- ¿Qué te gustaría cambiar de vos?
- A veces soy muy rígida con lo que me parece que está mal. Soy dura conmigo y con los demás. Si hay algo que no siento, no la siento. Me empieza a doler la cabeza. Lo vibro.
- ¿Tenés ganas de volver a bailar?
- Sí, terminé de hacer una temporada hermosa en Ellas son tango, haciendo de Tita Merello, mi ídola. Me representa por su fuerza y por el humor. Y bueno, ahí bailé un poquito. Me encantaría bailar tango. Pero tendría que practicar.
- ¿Sos de perdonar?
- Sí, creo en el perdón y en el no resentimiento.
- ¿Extrañás hacer televisión?
- Sí, extraño la tele que yo hacía, la del humor, la de los personajes. Igual aprendí a que no me llamen; a hacer mi propio show. Porque si uno se autogestiona, suena el teléfono porque te ven. Me gusta eso de salir a buscarla. No le tengo miedo. Puedo vivir con poco. Me ha pasado de vivir seca como culo de viejo y sin problema. No tengo grandes vicios ni grandes lujos. No me drogo y no tomo. (Risas) ¡Qué aburrida soy!
- ¿Te preocupa la vejez?
- No me preocupa la vejez, me preocupa el deterioro.
- Siempre fuiste de rescatar animales, ahora das cursos de teatro y yoga, tenés una veta solidaria y de ayuda, ¿pensaste alguna vez en ser psicóloga?
- Me hubiera encantado estudiar psicología, pero tengo un montón de rollos para ser psicóloga. Soy una mina muy insegura. Me cuestan las cosas cuando están bien. Estoy muy acostumbrada al remo. De hecho, cuando un amigo está mal, soy la primera en estar a su lado. Se te muere alguien y te ayudo a hacer el entierro, el duelo. Ahora, si me llamás para ir a un cumpleaños, por ahí te cago.
-¿Tenés planes para tu retiro?
-Vivir en una chacra, con una huerta, rodeada de perros, gallinas y dando clases. Ya me estoy perfilando para ese lado. Siempre digo que la casa puede estar más o menos, pero que haya verde. Salir y poder apoyar los pies en un pedazo de verde. Y ver el sol.
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