Moria Casán (80) y Fernando “Pato” Galmarini (83) están juntos desde el 2021 y ya son una de las parejas más icónicas de su generación. La actriz y el exfuncionario volvieron a estar en el centro de la escena de la mano del estreno de la serie Moria, que arrasa en Netflix en el puesto número 1 del top ten de más vistas en Argentina.
La historia recorre distintas etapas de la vida y la carrera de Moria Casán, interpretada por cuatro actrices: Sofía Gala Castiglione (hija de “la One”), Griselda Siciliani, Cecilia Roth y la propia Moria. Allí, Ana María Casanova –tal como es su nombre real- describe entre elogios a Galmarini: “Mi amor adulto: lealtad única, admiración mutua, compañerismo total”.
En medio del éxito de la serie de Netflix, la actriz habló sin tapujos en su programa, La mañana con Moria (eltrece) sobre la sexualidad con su pareja. Así, destacó: “Si no podemos, manito, aparatito... yo se la dirijo”, expresó con su clásico desparpajo, al tiempo que añadió: “Chapamos, chapamos. Yo soy re chapadora y él también. Cuando estoy viendo televisión me da masajes, me mete la manito. Es divino”.
En ese marco, Moria enfatizó además los cambios que se dan en la actualidad con la longevidad positiva: “Hay una nueva expectativa de vida. La gente mayor está teniendo una vida maravillosa porque el que está bien de salud puede disfrutar”.
“Moria incomoda porque no se retira del territorio del deseo”
Moria vedette, Moria actriz, Moria conductora, Moria jurado, Moria hija, Moria esposa, Moria mamá, Moria abuela, pero siempre, Moria mujer deseante (y deseada). Si hay algo que la serie deja en evidencia es que el erotismo y la sexualidad, como tantas veces se ha dicho, no tienen edad ni fecha de vencimiento.
La serie Moria arrasa en Netflix y se posiciona entre las más vistas.
“Seguimos viviendo en una cultura que asocia el deseo, el erotismo y los cuerpos deseables con la juventud. En nuestro imaginario, las personas mayores pueden ser abuelos, cuidadores, personas entrañables, sabias. Sin embargo, nos resulta bastante más difícil pensarlas como personas que desean, fantasean, se masturban, se enamoran, tienen encuentros sexuales o simplemente quieren seguir sintiéndose deseadas”, enfatizó a Clarín María Gabriela Simone, psicóloga y sexóloga.
Aquí, además, hay un doble prejuicio que pesa sobre las mujeres, añadió la especialista: “El edadismo se cruza con el sexismo. A los varones históricamente se les ha concedido una vida erótica más larga; sobre las mujeres sigue operando con mayor fuerza la idea de que, pasada determinada edad, deberían retirarse discretamente del territorio del deseo”.
La serie de Netflix, que encarna la vida misma de quien se autodefine como “el Obelisco con tetas”, expone algo de todo esto: “Moria incomoda ese imaginario porque no se retira”, sostuvo Simone.
¿Qué es una sexualidad plena a los 80 años?
Hablar de sexualidad plena, dijo Simone, es como la piedra angular del asunto. “Hay varios factores culturales que refuerzan ese tabú de lo que es una sexualidad plena, porque tenemos una educación sexual deficiente y la pornografía nos ha enseñado a ver el sexo como rendimiento”, introdujo. Eso genera entonces expectativas irreales y presiones vinculadas a cuerpos perfectos, desempeño, exigencias e inseguridades.
Moria Casán y su pareja, Pato Galmarini: “Yo soy re chapadora y él también”. Foto: movilpress.
Así, la especialista destacó que “una sexualidad plena, y sobre todo a los 80, es una sexualidad saludable, que tiene que ver con poder conectar con uno para sentir placer a través de lo sensorial, teniendo intimidad, pudiendo recorrer un universo erótico que no tiene que ver específicamente con lo genital”.
Lo que hay que entender es que la sexualidad no es estática, sino que atraviesa distintas etapas. Tal como resaltó la sexóloga, envejecer conlleva cambios corporales naturales. Y aunque ningún proceso es idéntico para todos, esas alteraciones no significan ni el fin ni del deseo ni de los encuentros.
“Es más: puede llegar a haber todavía hasta más frecuencia de encuentros. No cesa la actividad sexual, cambian los ritmos, cambian las prioridades. También hay menos obligaciones laborales y familiares y las parejas se redescubren con experiencias distintas, por ahí más lentas, más placenteras. Quizás tienen que adaptarse y optimizar la calidad de la relación y los encuentros, con más emocionalidad, caricias y abrazos. Eso es lo que gana el protagonismo y pasa al primer plano”, agregó.
“La sexualidad no desaparece: solo muta”
Según el psicólogo y sexólogo Federico Rinaldi, en esta etapa de la vida es fundamental entender que “la sexualidad no desaparece: solo muta. El cambio, cuando es acompañado de las ideas y el contexto adecuado, puede ser una oportunidad. El estancamiento en el pasado, al contrario, es un sendero hacia el padecimiento”.
“El sexo puede adoptar muchas formas. Si deseamos mantener encendida esa llama, necesariamente tenemos que prestar atención al combustible que requiere”, amplió.
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Tráiler oficial de "Moria"
En ese sentido, aseveró que la sexualidad es un aspecto central en la vida de todo ser humano, presente desde el nacimiento hasta el último de nuestros suspiros. “Está atravesada por factores biológicos, psicológicos y sociales. Y una afectación en un área influye en las demás”.
Para Rinaldi, “con el paso del tiempo, las pérdidas se vuelven inevitables y difíciles de procesar; aumentan los duelos y la soledad. Parte del sufrimiento en la vejez es natural y otra parte responde a cambios sociales que restan valor a lo que antes era apreciado”.
Así, agregó: “En una edad donde la capacidad de adaptación se vuelve más compleja y con mayor necesidad de apoyo, muchas veces las impericias sociales nos hacen aún más difíciles los procesos de asimilación y acomodación”.
En este sector de la población, explicó, algunas de las consultas más frecuentes entre los adultos mayores van de la mano del dolor durante la penetración, la disfunción eréctil, la eyaculación precoz y la anorgasmia. El especialista, miembro de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH) mencionó que, con el paso de los años, los factores biológicos se vuelven cada vez más relevantes.
Moria, una biopic donde se muestra a Moria Casán desde su infancia hasta hoy.
Sin embargo, advirtió Rinaldi, es importante señalar otros problemas que suelen estar presentes en los adultos mayores:
- Trastornos del cortejo.
- Problemas relacionados con vivir solo.
- Ruptura familiar por separación o divorcio.
- Duelo.
- Problemas relacionados con el entorno social.
- Trastornos adaptativos.
Fernando Galmarini y Moria Casán, una pareja icónica de su generación.
Si bien estos trastornos parecen no tener concordancia, advirtió el sexólogo (en Instagram, @federicobrinaldi), suelen ser las bases de los problemas que afectan la fisiología erótica. Aunque algunas de estas etiquetas diagnósticas pueden parecer ajenas a la consulta sexológica, muchas veces son parte de la causa del síntoma que representa la alteración de la respuesta sexual humana, cerró.
Posturas y prácticas sexuales para personas de 80 años en adelante
María Gabriela Simone (en Instagram, @licenciadagabysimone) recomendó que, a partir de los 80 años, conviene adaptar las posturas para mantener el placer sin forzar el cuerpo. En ese marco, enumeró:
- Cucharita (lado a lado): ambos tumbados de lado en la cama, el hombre abrazando a la mujer. Es romántica y cómoda, ya que nadie carga peso extra.
- Misionero adaptado: el clásico con el hombre encima, pero colocando almohadas bajo la cadera de la mujer. Esto alivia la presión lumbar y permite variar el ángulo de penetración. El contacto cara a cara facilita los besos y la cercanía.
- Cowgirl (vaquera): ella se sienta sobre él. Así, ella controla la velocidad, la profundidad y puede detenerse si algo le molesta. Esta posición favorece la comunicación visual y verbal en el acto.
Moria Casán y Pato Galmarini, de vacaciones.
- Surfero (para realizar en un sofá): la mujer se apoya con suavidad en el respaldo o apoyabrazos del sofá, mientras el hombre se coloca detrás. Es similar a la posición del “perrito” pero más ergonómica para personas mayores, pues evita arrodillarse.
- Caricias y sexo oral: el sexo no se reduce a la penetración. Masajes con aceite, besos, estímulos manuales u orales pueden ser muy placenteros.
- Otras opciones útiles: el 69 adaptado, la pareja sentada (él en una silla, ella encima) o el sexo junto a un escalón elevado. En todos los casos conviene usar almohadones para apoyar espalda y caderas según se necesite. “No hay posición mágica universal: lo importante es la comodidad mutua y que ambos se sientan relajados y conectados durante el encuentro”, cerró la especialista.
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