Algunas situaciones del tráfico son castigadas con severidad en California. Allí, una ley permite suspender o cancelar la licencia de conducir y hasta incautar el vehículo de los infractores. La normativa, firmada por el gobernador Gavin Newsom, trata de impedir distintas conductas consideradas muy peligrosas.

En un contexto de aumento de accidentes por este tipo de maniobras, la ley AB 3085, conocida como Ley Gipson, modificó el Código de Vehículos de California al ser promulgada por Newsom en septiembre de 2024.

En concreto, la legislación introdujo cambios en las regulaciones sobre incautación de vehículos, porque amplía las circunstancias bajo las cuales puede realizarse. Desde su aprobación, un juez puede emitir una orden de incautación si existe una “causa razonable” para considerar que fue utilizado para cometer ciertas infracciones.

La normativa alcanza a todos los conductores que cometan ciertas infracciones específicas, sin distinción de edad, residencia o tipo de vehículo.

¿Cuáles son las infracciones que contempla la ley?

Una vez que el oficial de policía presenta una declaración jurada ante un magistrado, este puede emitir la orden para incautar el vehículo, que puede permanecer retenido hasta por 30 días, según la gravedad de la infracción.

Por otra parte, la ley establece que los conductores que participen de las infracciones graves detalladas en su texto pueden perder su licencia de conducir de forma permanente o prolongada. De esta manera, lo que para muchos era una multa leve puede transformarse en una sanción mucho más severa.

Una de las infracciones graves es realizar competencias ilegales en las calles o carreteras. Foto ilustrativa: Pexels.

Las infracciones que pueden ser sancionadas con la suspensión o cancelación de la licencia y la incautación del vehículo son:

  • Huir de la policía: si un conductor intenta evadir a un patrullero que lo persigue acelerando, cambiando de dirección o ignorando las señales de alto.

  • Competencias de velocidad: participar en carreras ilegales en vías públicas o estacionamientos (“speed contests”).

  • Exhibiciones de velocidad: realizar maniobras peligrosas o demostraciones de velocidad, como aceleraciones bruscas o derrapes (“sideshows” o “street takeovers”).

  • Conducción temeraria: infringir las normas de tránsito poniendo en riesgo a otros conductores o peatones.

El dueño de un vehículo que ha sido incautado puede pedir una audiencia para impugnar el procedimiento, dentro de los dos días hábiles de ocurrido. Si se demuestra que no había causa razonable o que el auto fue robado y usado por otra persona debe ser liberado sin costo alguno.

La ley también establece que el propietario del vehículo es responsable de cubrir los costos de remolque y almacenamiento. El costo del remolque varía según la distancia y la empresa que lo realiza, mientras que el almacenamiento tiene una tarifa diaria, con un máximo de 30 días.

Además de la incautación, los conductores pueden enfrentar otras sanciones, como multas, puntos en su licencia de conducir o, incluso, cargos criminales. En casos graves, como competencias de velocidad que resulten en lesiones o muertes, las penas pueden incluir prisión.