La humanidad siempre intentó anticipar su propio futuro. Durante siglos, las predicciones sobre el fin de las civilizaciones quedaron ligadas a mitos, profecías y creencias. Pero los avances científicos transformaron esa pregunta en un problema que algunos investigadores analizan desde una perspectiva racional.

Uno de ellos es Martin John Rees, profesor de astrofísica y cosmología y exrector del Trinity College de la Universidad de Cambridge. En 2003 publicó Nuestra hora final, un libro en el que examinó los riesgos existenciales que enfrenta la humanidad durante el siglo XXI.

La conclusión de Rees fue que la probabilidad de que la civilización actual sobreviva hasta el final de este siglo “no pasa del 50 por 100”, según informó Diario AS.

Los principales motivos que preocupan a la ciencia

Entre sus principales preocupaciones aparece la biotecnología. El científico considera que la ingeniería genética y la experimentación biológica pueden representar un peligro incluso mayor que el riesgo nuclear. Su argumento apunta al acceso relativamente sencillo y al menor costo de algunas tecnologías, además de la dificultad para detectar determinados programas de desarrollo de armas biológicas.

Un accidente en un laboratorio también podría tener consecuencias graves. La liberación de un patógeno modificado genéticamente, según el escenario planteado por Rees, podría provocar millones de víctimas y superar la capacidad de respuesta de las instituciones.

Entre las principales preocupaciones de Martin John Rees está la biotecnología. Foto: cser.ac.uk.

Cómo afecta la tecnología y las redes sociales

El segundo gran riesgo es el desarrollo tecnológico sin controles suficientes. Rees utiliza el concepto de “tecnocidio” para describir una eventual aniquilación causada por tecnologías creadas por los propios seres humanos.

En ese escenario incluye distintas posibilidades. Una de ellas es el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial que, con el respaldo de una enorme capacidad de procesamiento, puedan superar la capacidad humana para controlarlos. También menciona posibles riesgos asociados a la nanotecnología y a determinados experimentos científicos de gran escala.

La tecnología, además, podría transformar las relaciones entre los ciudadanos y el poder. Rees advierte sobre una posible “dictadura tecnocrática”, en la que las herramientas digitales y los sistemas de vigilancia permitan ejercer control social sin recurrir a los métodos represivos de los regímenes del siglo XX.

Martin John Rees es profesor de astrofísica y cosmología y exrector del Trinity College de la Universidad de Cambridge. Foto: Wikipedia.

Las redes sociales, los teléfonos móviles e internet podrían convertirse, bajo ese escenario, en instrumentos de condicionamiento. El científico también alerta sobre una sociedad dominada por el entretenimiento, con menos espacio para el pensamiento crítico.

Su preocupación alcanza incluso a la propia definición de ser humano

Según informó Diario AS, el desarrollo de implantes, microchips y modificaciones genéticas podría abrir la puerta a una transformación de las capacidades humanas y de la naturaleza biológica de las personas.

Rees no presenta estos escenarios como certezas, sino como riesgos que requieren atención. Su advertencia central apunta a una paradoja de la era moderna: las mismas herramientas que pueden ampliar las capacidades de la humanidad también pueden generar amenazas que la sociedad todavía no sabe controlar.

Para el astrónomo, el desafío se basa en reducir esos riesgos antes de que una tecnología, un accidente biológico o una decisión humana provoquen consecuencias imposibles de revertir. El plazo que plantea es este siglo. Su pronóstico deja una cifra como advertencia: una posibilidad de supervivencia que no supera el 50%.