A unos 30 kilómetros de Barcelona se encuentra un barrio tan austero como pintoresco. Su nombre es Rocafonda y se volvió popular en todo el mundo por ser el lugar donde Lamine Yamal dio sus primeros pasos.

Repleto de inmigrantes, tiene una estética particular, que ahora es adornada por los chicos y chicas que recorren las calles mientras usan la camiseta del futbolista.

La abuela de Yamal, originaria de Marruecos, se instaló en el lugar, en busca de una mejor calidad de vida, varias décadas atrás.

Cómo es Rocafonda, el humilde barrio en el que pasó su infancia Lamine Yamal

Rocafonda se ubica en la ciudad de Mataró, capital de la comarca del Maresme, Cataluña.

Mataró, que actualmente tiene de algo más de 130.000 habitantes, fue el destino de la primera línea de ferrocarril construida en la península ibérica, la Barcelona-Mataró de 1848, y la estación actual sigue asentada sobre aquel trazado pionero. Poco más tarde, en 1859, se convirtió en la primera ciudad española con alumbrado eléctrico.

Mataró, la ciudad en donde se encuentra el barrio de Rocafonda. Foto: Wikipedia (CC BY-SA 3.0)

El barrio de Rocafonda, específicamente, se encuentra en el suroeste de la localidad. Esta área comenzó a urbanizarse a finales de los años 60, sobre una antigua zona agrícola, en pleno auge de la migración interna hacia Cataluña, que llevó a la zona a numerosos trabajadores procedentes del sur de España.

A partir de 1990, recibió una segunda ola migratoria, esta vez del Magreb, que hoy compone casi la mitad de sus 11.000 habitantes.

El resultado es un barrio de bloques de pisos con balcones blancos, calles anchas trazadas en cuadrícula, y una mezcla de idiomas y comercios —carteles en árabe junto a bares de toda la vida—.

El corazón del barrio es el Parque Rocafonda. Ahí, con cuatro años, Lamine Yamal vio a su padre y a su primo mayor jugar al fútbol por primera vez: "Fue el primer momento en el que vi una pelota y me enamoré de ella. Estaba más tiempo en el parque que en mi casa", ha contado él mismo.

Allí, en la cancha de cemento en la que Lamine dio sus primeras patadas, se exhibe un espectacular mural dedicado al futbolista, que muestra su imagen junto al número 10.

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El mural en honor a Lamine Yamal en Rocafonda

Otro lugar de Rocafonda que está orgulloso del jugador del Barcelona es el restaurante "El Cordobés", que tiene una camiseta firmada de Lamine enmarcada en la pared. En dicho lugar, Yamal y su padre solían tomar café antes de ir a entrenar. También una de las panaderías del barrio exhibe un mural con las tres banderas que él lleva bordadas en los botines —España, Marruecos y Guinea Ecuatorial—.

El amor del barrio por Lamine es correspondido. Siempre que puede, el crack recuerda públicamente sus orígenes. Un ejemplo es el festejo que suele hacer en sus goles, cuando forma el número "304" con sus manos, las últimas cifras del código postal de Rocafonda (08304).

¿Cómo llegó Yamal a Rocafonda?

La vinculación de Lamine Yamal con Rocafonda se debe a su familia paterna. Aunque él nació en Esplugues de Llobregat, provincia de Barcelona, el 13 de julio de 2007, vivió los primeros años de su vida en el barrio de Mataró, donde estaban sus padres, Mounir y Sheila Ebana.

Es que más de 30 años atrás, Fátima, la madre de Mounir (y, por tanto, la abuela de Yamal), dejó Tánger (Marruecos) para probar suerte en España. Primero se marchó a Madrid a cuidar a un señor, pero, cuando este falleció, se instaló en Rocafonda. Tras ello, logró traer desde África a sus cuatro hijos y a sus tres hijas.

Lamine Yamal, de niño, junto a con su padre. Foto: Archivo

Allí, el hoy futbolista vivió en una casa junto a sus padres, hasta que estos se separaron. Tras ello, compartió tiempo con su madre, quien se mudó a Granollers, pero siguió vinculado a Mataró, donde regresaba a menudo y se quedaba en un hogar que compartían Fátima, Mounir y su tío Abdul.

Finalmente, cuando tenía alrededor de 11 años, Lamine se fue a vivir a La Masia, la residencia del Fútbol Club Barcelona, donde se formó hasta convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo.