Natalie y su hija Sage llegaron a una jornada de adopción con la expectativa de encontrar a la que podía convertirse en la primera mascota de la familia. Entre los perros disponibles, una mestiza de Labrador marrón llamada Piper captó la atención de la niña.

Piper tenía un solo ojo, pero su aspecto no fue un impedimento para Sage. Al contrario, cuando la pequeña se acercó, la perra corrió hacia ella, movió la cola y buscó su atención. La respuesta de la niña fue inmediata. Sage pasó buena parte de la tarde junto al animal, entre juegos y caricias.

Video

Las mascotas ayudan a reducir el estrés

Para Natalie, el vínculo entre ambas resultó evidente. Sin embargo, el padre de Sage no había asistido a la jornada y ella prefirió no tomar una decisión tan importante sin consultarlo. Por eso, madre e hija regresaron a casa sin Piper.

El viaje de vuelta dejó claro que el encuentro había sido distinto a una visita más a un refugio. Sage habló de la perra durante todo el trayecto y expresó varias veces su deseo de llevarla a casa. Natalie también había quedado convencida por el carácter de Piper, sus ganas de jugar y su personalidad cariñosa.

El reencuentro bajo una fuerte lluvia

Una vez que el padre de Sage regresó, la familia decidió visitar otra vez a Piper. El clima no acompañó la segunda visita, ya que una intensa lluvia cubría la zona. Pero para la niña eso no fue motivo para postergar el encuentro.

La familia volvió a visitar a Piper. Foto: redes sociales.

Apenas bajó del auto, Sage corrió hacia el lugar donde estaba la perra. Piper la reconoció de inmediato. Desde el interior del canil, fue hacia la puerta y comenzó a saltar al verla.

Cuando abrieron la puerta, Piper salió al campo y volvió a jugar con Sage como si no hubiera pasado tiempo desde su primer encuentro. La escena también conquistó al padre de la niña, quien terminó de convencerse de que Piper debía formar parte de la familia.

La familia completó los trámites de adopción, subió a Piper al auto y ese mismo día la llevó a su nueva casa.

La conexión entre la niña y la perrita fue instantánea. Foto: redes sociales.

Piper encontró un nuevo hogar

Durante su primera semana con la familia, Piper se adaptó con rapidez a su nueva rutina. En la casa también había dos gatos y un conejo, por lo que la perra encontró nuevos compañeros.

Natalie contó que Piper dormía toda la noche, algunas veces en la cama de sus dueños y otras en la suya. También mostró entusiasmo por los paseos, los juguetes y las visitas al parque para perros.

Se trata de una mestiza de labrador marrón llamada Piper. Foto: redes sociales.

La historia de Piper quedó marcada por aquel segundo encuentro bajo la lluvia. La familia decidió esperar antes de adoptar, pero la reacción de la perra y la niña confirmó aquello que había aparecido desde el primer momento: el vínculo entre ambas era suficiente para convertir una visita a un refugio en el comienzo de una nueva vida juntas.