El lago Powell, uno de los principales reservorios de agua de Estados Unidos, atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. Después de un invierno con una acumulación de nieve excepcionalmente baja y un comienzo de año marcado por temperaturas récord en el suroeste del país, el embalse apenas logró recuperar parte de su volumen durante la primavera y ahora se encamina hacia niveles mínimos sin precedentes.
Los especialistas consideran que la situación aumenta la presión sobre un sistema hídrico que abastece a cerca de 40 millones de personas en siete estados del oeste, además de decenas de comunidades tribales y parte del territorio de México. El deterioro del lago también amenaza la producción de energía hidroeléctrica y obliga a acelerar decisiones sobre el reparto de un recurso cada vez más escaso.
El embalse, ubicado sobre el río Colorado entre Utah y Arizona, almacena actualmente cerca del 22% de su capacidad, equivalente a unos 5,6 millones de acres-pie de agua. Aunque en 2023 alcanzó un nivel similar durante algunos meses, aquella caída ocurrió en invierno, cuando el lago suele registrar su punto más bajo. Ese mismo año, el deshielo elevó el volumen hasta 9,6 millones de acres-pie en junio. En 2026 ocurrió lo contrario: la recuperación casi no existió.
Según informó The Guardian, ni siquiera las descargas adicionales de agua desde el embalse de Flaming Gorge lograron modificar la tendencia. Al finalizar junio, el lago Powell permanecía por debajo del mínimo registrado el mes anterior y las proyecciones anticipan una nueva disminución durante los próximos meses.
Jack Schmidt, director del Centro de Estudios del Río Colorado de la Universidad Estatal de Utah, sostuvo que el comportamiento del embalse este año resulta inusual porque no existió una recuperación estacional. Según el especialista, todo indica que el lago alcanzará niveles históricamente bajos durante el otoño.
El lago Powell es uno de los principales reservorios de agua de Estados Unidos. Foto: REUTERS/Rick Wilking.
Las consecuencias podrían sentirse mucho más allá del propio embalse
El lago Powell se encuentra apenas 37 pies por encima del nivel en el que las turbinas de la central hidroeléctrica Glen Canyon comienzan a perder capacidad de funcionamiento. Según informó The Guardian, cerca de seis millones de hogares y empresas dependen de la electricidad producida en esa instalación.
Al mismo tiempo, la caída del nivel del agua complica las negociaciones entre los siete estados con derechos sobre el río Colorado: California, Arizona, Nevada, Utah, Colorado, Nuevo México y Wyoming. Hasta ahora no lograron consensuar un nuevo esquema de distribución frente a un recurso que disminuye año tras año. Si el estancamiento continúa, la Oficina de Recuperación de Estados Unidos podría imponer un plan propio de recortes.
Para los científicos, el problema ya no responde solo a ciclos naturales. Según The Guardian, Schmidt afirmó que la principal causa de la crisis es la reducción de la escorrentía provocada por un clima cada vez más cálido y seco. En consecuencia, ingresa menos agua al sistema y los grandes embalses pierden capacidad de recuperación.
El deterioro del lago amenaza la producción de energía hidroeléctrica. Foto: Jay Huang / Premio al fotógrafo ambiental del año CIWEM 2021.
Qué recomiendan los expertos
Mientras tanto, varias ciudades buscan alternativas para garantizar el abastecimiento. Phoenix impulsa proyectos de reciclaje de aguas residuales con el objetivo de transformarlas en agua potable, debido a que ya no puede depender exclusivamente del río Colorado. San Diego, por su parte, propuso utilizar el excedente de agua de su planta desalinizadora para concretar un acuerdo con Arizona y Nevada que permita transferir parte de sus derechos de agua no utilizados.
Brad Udall, investigador especializado en agua y clima de la Universidad Estatal de Colorado, considera que el sistema necesita reducir la cantidad de usuarios que extraen agua del río. A su juicio, compensar económicamente a algunos titulares de derechos podría convertirse en una herramienta clave para aliviar la presión sobre los embalses.
¿Se quedará sin agua el emblemático lago?
Aunque algunos escenarios extremos plantean la posibilidad de que el lago Powell alcance un nivel que impida liberar agua río abajo, Schmidt considera poco probable ese desenlace. Según explicó, las autoridades aplicarían recortes obligatorios y liberarían agua desde otros embalses antes de permitir que eso ocurra.
Varias ciudades buscan alternativas para garantizar el abastecimiento. Foto: REUTERS/Rick Wilking.
Sin embargo, los expertos coinciden en un punto: el futuro del lago Powell y del lago Mead seguirá marcado por niveles bajos de almacenamiento. Frente a ese escenario, la única alternativa sostenible consiste en reducir el consumo de agua para evitar que la crisis continúe en los próximos años.
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