Al igual que los proverbios chinos, los japoneses recurren a las metáforas para asegurar su difusión desde tiempos remotos. Entonces, en esta frase, el fuego representa el dolor, las pérdidas y los fracasos; el cielo simboliza la libertad que aparece después de haber superado lo que parecía imposible.

De esta manera “atravesar el fuego” adquiere un significado muy potente: no promete una vida sin dificultades, sino que parte de la idea de que el sufrimiento forma parte de la existencia humana. Así, la experiencia de superar una crisis puede convertirse en una nueva forma de libertad.

El proverbio va en la misma línea que la filosofía estoica al enseñar que si bien no podemos elegir las dificultades que aparecerán en el camino, sí podemos decidir qué hacer después de atravesarlas. Como recuerda otro de los grandes kotowaza japoneses, caerse no es el final de la historia; lo importante es volver a levantarse.

La resiliencia es la clave

En la cultura japonesa tradicional la resiliencia, un concepto muy en boga en la psicología moderna, aparece como la capacidad de aguantar, levantarse, adaptarse y continuar. Los psicólogos destacan que las personas más resilientes (una cualidad que puede desarrollarse con distintas técnicas) pueden salir adelante a pesar de vivir circunstancias muy difíciles, como una separación, quedarse sin empleo o sufrir la pérdida de un ser querido.

Uno de sus pilares de esta “filosofía de vida” es la perseverancia. El Nana korobi ya oki, que literalmente significa “caerse siete veces y levantarse ocho”, es una expresión cabal de la determinación de volver a ponerse de pie después de cada fracaso.

Nana korobi ya oki, “caerse siete veces y levantarse ocho”, otra expresión japonesa sobre la determinación de volver a ponerse de pie tras cada fracaso. Foto generada XAI.

Otro elemento fundamental es la paciencia. El conocido Ishi no ue ni mo san-nen (“tres años sobre una piedra”) transmite la idea de que incluso una situación incómoda puede cambiar si tenemos suficiente constancia.

La humildad es otro elemento central, porque la sabiduría japonesa recuerda que nadie es infalible y que incluso quien domina una actividad puede equivocarse. Hay que aprender de los errores en lugar de convertirlos en sinónimos de una derrota definitiva.

Los kotowaza, proverbios o refranes, pueden ser muy breves o adoptar la forma de una oración completa. No deben confundirse con los yojijukugo, expresiones japonesas compuestas exactamente por cuatro kanji.

Los kanji son caracteres de origen chino que se utilizan en la escritura japonesa. A diferencia del alfabeto occidental, cada kanji suele transmitir un significado o concepto, aunque su pronunciación puede variar según el contexto. Su uso resulta ventajoso para condensar mucho significado en unos pocos caracteres, como ocurre en los kotowaza.

A pesar de su importancia, los kotowaza no constituyen una única “filosofía japonesa”. Japón tiene numerosas tradiciones culturales y religiosas, y los proverbios reflejan influencias muy diversas.