Coca-Cola avanzará con el cierre de su planta embotelladora de Northampton, en Massachusetts, una decisión que afectará a 175 trabajadores y que forma parte de un proceso de reorganización de sus operaciones en Estados Unidos. La medida, que había sido anunciada hace varios años y luego postergada, comenzará a reflejarse en el empleo entre agosto y noviembre.
El cierre quedó registrado en una notificación presentada ante el sistema WARN del estado de Massachusetts el 15 de junio. Según ese documento, los primeros despidos tendrán lugar el 15 de agosto y el resto se concretará el 30 de noviembre.
La planta de Northampton producía bebidas sin gas de Coca-Cola, entre ellas Minute Maid y Powerade. Según informó The Street, la empresa explicó que los empleados conocían desde hacía tiempo los planes para el cierre y que ahora recibieron los avisos formales con la anticipación prevista. Además, aseguró que trabaja junto con las autoridades estatales para ayudar a los trabajadores afectados a encontrar nuevas oportunidades laborales.
La decisión no representa un cambio de último momento. Coca-Cola anunció en 2021 su intención de cerrar la planta durante 2023 como parte de una estrategia de administración de activos. Sin embargo, el cronograma sufrió modificaciones y el cierre finalmente se concretará este año.
En aquel momento, la compañía explicó que la reorganización buscaba adaptar su estructura a la evolución de su cartera de bebidas y responder a las nuevas preferencias de consumidores y clientes. La planta de Northampton no era la única incluida en ese plan. También figuraba una instalación ubicada en American Canyon, California, dentro de una revisión más amplia de la red de embotellado.
Coca-Cola avanzará con el cierre de su planta embotelladora de Northampton, en Massachusetts. Foto de archivo.
Los movimientos recientes muestran que la reorganización continúa. Según informó The Street, en California, un aviso WARN correspondiente a Reyes Coca-Cola Bottling informa el cierre permanente de una instalación en Ventura, con impacto sobre 85 empleados. En Michigan, Great Lakes Coca-Cola Distribution notificó el cierre de su planta de Lansing, donde 161 trabajadores resultaron alcanzados por la medida. De ese total, 62 perderán su empleo y otros 99 serán reasignados a diferentes funciones.
Más allá de los puestos de trabajo, el cierre también genera preocupación en Northampton por sus posibles consecuencias para la economía local. La planta era el mayor consumidor de agua de la ciudad, por lo que distintos sectores de la comunidad expresaron inquietud ante el efecto que la reducción de esa demanda podría tener sobre los costos de los servicios públicos y la infraestructura local.
Cierre de empresas en Estados Unidos
El caso refleja un escenario que también atraviesan otras empresas del sector alimenticio y de bebidas, donde los cierres de instalaciones y la reorganización de operaciones modifican el mapa industrial de distintas regiones y dejan a cientos de trabajadores frente a la necesidad de reinsertarse en el mercado laboral.
El cierre también genera preocupación en Northampton. Foto: REUTERS/Abdul Saboor.
La reestructuración ocurre en un contexto muy diferente al de una caída de ventas. Según The Street, Coca-Cola informó que durante el primer trimestre sus ingresos netos crecieron 12%, hasta alcanzar los 12.500 millones de dólares. Además, los ingresos orgánicos aumentaron 10% y el volumen global de unidades vendidas registró un alza de 3%.
"Nuestro desempeño este trimestre refleja nuestro enfoque inquebrantable en mantenernos cerca del consumidor, ejecutar a nivel local y gestionar la complejidad", afirmó Henrique Braun, CEO de The Coca-Cola Company.
Los resultados muestran que el cierre de la planta de Massachusetts no responde a una pérdida de popularidad de la marca. Por el contrario, forma parte de una estrategia de reorganización con la que la empresa busca optimizar su red de fabricación y distribución, incluso mientras mantiene un crecimiento sostenido en sus ventas. Para los trabajadores afectados, sin embargo, la prioridad pasa por afrontar el impacto inmediato que implica la pérdida de sus empleos.
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