Después de 20 años trabajando como chef profesional, Bradley Alvelo decidió que quería tener un negocio propio. Pero en lugar de alquilar un local en Nueva York, eligió una alternativa mucho más pequeña: convirtió su Smart de dos plazas en una pizzería móvil.

Alvelo, de 38 años y nacido en el Bronx, es el creador de Pizza Pod, que él mismo define como “la pizzería más pequeña de Nueva York”. El vehículo verde transporta dos hornos alimentados por un generador y todo lo necesario para preparar pizzas de 12 pulgadas -unos 30 centímetros- frente a los clientes.

La apuesta comenzó a mostrar resultados. Desde marzo, Pizza Pod acumuló alrededor de US$ 24.000 en ventas brutas pagadas con tarjeta a través de Square.

Alvelo calcula que el efectivo representa aproximadamente el 65% de sus ingresos totales y estima una facturación bruta promedio de US$ 12.000 mensuales.

Cómo funciona la pizzería instalada en un Smart

Pizza Pod no es exactamente un restaurante ni un food truck. Alvelo prepara previamente la masa en una cocina comercial habilitada, donde la deja fermentar durante 72 horas. Después carga los ingredientes y se dirige a distintos puntos de Nueva York.

En la parte de atrás de su auto lleva a cabo la "magia" culinaria. Captura CNBC

Puede instalarse frente a cafeterías, bares de vinos y cervecerías, además de participar en ferias callejeras, fiestas privadas y eventos corporativos. En Hell's Kitchen suele ubicarse en la esquina de 54th Street y 10th Avenue, mientras que también trabaja en Brooklyn.

Una vez estacionado, despliega una mesa y utiliza los pequeños hornos del vehículo para preparar las pizzas en el momento.

El menú incluye opciones de queso, trufa y hongos, alcauciles con ajo, jamón con miel picante y burrata. Cada pizza cuesta entre US$ 16 y US$ 20.

Pizza Pod ahora cocina frente a sus clientes y recibe inmediatamente sus comentarios. Captura CNBC

También creó una combinación de guayaba y pepperoni, inspirada en sus raíces puertorriqueñas. Para la masa utiliza una mezcla de harina italiana 00 y harina de pan, buscando combinar una textura liviana con una estructura suficientemente firme.

Por qué eligió un auto en lugar de abrir un restaurante

La elección del Smart respondió también a una cuestión económica. Alvelo quiere comprobar que existe suficiente demanda antes de asumir los costos fijos de un restaurante tradicional.

“Antes de lanzarme a un local que cobra entre 8.000 y 20.000 dólares al mes, quiero asegurarme de que la gente disfrute del producto”, explicó el chef a WABC.

Alvelo estudió en el Culinary Institute of America y durante su carrera trabajó en cocinas profesionales y servicios gastronómicos corporativos, incluso para organizaciones como la NFL y la Bolsa de Nueva York (NYSE).

Alvelo prueba que la gente disfrute del producto antes de intentar abrir su propio local. Captura CNBC

Con el tiempo, sin embargo, comenzó a extrañar el contacto directo con quienes comían sus platos. Según explicó, podía preparar comida para algunas de las personas más influyentes del mundo sin llegar a observar su reacción.

Pizza Pod cambió esa dinámica. Ahora cocina frente a sus clientes y recibe inmediatamente sus comentarios.

De chef a conductor, mecánico y contador

El tamaño reducido del negocio también implica que Alvelo debe asumir prácticamente todas sus funciones. En una jornada normal puede ser simultáneamente chef, conductor, lavaplatos, mecánico, vendedor, contador y responsable de redes sociales. Para eventos grandes cuenta con la ayuda de un pequeño equipo.

Esa independencia también genera imprevistos. En una oportunidad, el generador dejó de funcionar mientras tenía pizzas dentro de los hornos y clientes esperando. Para terminar de cocinarlas, consiguió alimentar temporalmente uno de los equipos desde el propio automóvil.

Bradley Alvelo tiene 38 años. Captura CNBC

La particularidad del vehículo, además, funciona como publicidad. Alvelo asegura que incluso en una ciudad acostumbrada a propuestas poco convencionales la gente se detiene para observar qué ocurre.

“Desde camioneros hasta chicos que salen de la escuela, no importa quién sea: todos paran un segundo para ver qué está pasando”, contó.

Pero su objetivo es que la curiosidad inicial se transforme en clientes recurrentes. Para Alvelo, el aprendizaje detrás de Pizza Pod puede resumirse en una idea: “No necesitás el espacio perfecto ni recursos ilimitados para empezar”.