Décadas atrás, ver una película solía ser un evento irrepetible: los filmes pasaban por las salas de cine y, hasta que llegaron los primeros videocasetes y, más tarde, los videoclubs, volver a ver un largometraje cuando había salido de las carteleras era una cuestión de suerte. Si había un televisor en casa, se podía revisar la guía televisiva o sintonizar un canal en los horarios estelares de los fines de semana con la esperanza de que lo transmitieran.

Hoy la historia es otra. En medio de la amplia oferta de los canales de streaming y contenidos bajo demanda, puede resultar impensado para las generaciones más jóvenes imaginar que el usuario no tenía el control de lo que podía ver, repetir o adelantar desde la comodidad de su casa.

Esta dicotomía entre las generaciones fue abordada por el productor y cineasta Fernando Trueba en una entrevista reciente en el pódcast “Al Faro” de la cadena SER. El realizador de 71 años habló sobre sus recuerdos de la infancia como un joven cinéfilo y lamentó que las audiencias más jóvenes no hayan experimentado cómo era ver una comedia con un millar de personas en una sala de cine.

Fernando Trueba: "En nuestra época, las películas se veían una vez y nunca más. Ahora los niños ven una película 500 veces"

El realizador ganador del Óscar por Belle Époque recordó que, mientras crecía y comenzaba su amor por el séptimo arte, “nunca había visto una película dos veces”. Si a un joven le parece insólito, aquello era la realidad hace 60 años, cuando el cine era novedoso, pero las formas de acceder a sus producciones solo estaban mediadas por las salas o las televisoras.

Fernando Trueba recoge el premio a la Mejor Dirección por "El olvido que seremos", durante la ceremonia de entrega de los Premios Platino del Cine y el Audiovisual Iberoamericano. EFE/ Javi López

“"En nuestra época, las películas se veían una vez y nunca más. No como ahora que los niños tienen plataformas o vídeos y cuando son niños se ven una película 500 veces”, contó a la periodista y conductora Mara Torres, quien agregó que resulta curioso que ese largometraje incluso se veía de forma interrumpida.

“Ibas al cine, entrabas en la oscuridad y te sentabas donde podías; luego te quedabas a ver hasta donde habías visto antes, ahí te salías, ¿no?, la gente se levantaba: 'desde aquí, aquí llegamos'”, relató Trueba.

En ese sentido, el cineasta español también se lamentó por la reducción de las salas de cine. “Ahora que cada vez hay menos cines y son más pequeñitos y y todo eso, yo echo mucho de menos… yo crecí en salas algunas de mil butacas, de más de mil butacas… Entonces, ver un cine de esos lleno de gente viendo una comedia era algo que digo: 'Qué pena me da los chavales de ahora que no pueden ir a un cine y ver con mil personas una comedia y reírse todos juntos'”, contó.

Trueba recordó que llegó a ver películas en una sala con más de un millar de butacas. Foto ilustrativa XAI

El director y productor dijo que fue en un auditorio así de numeroso que vio clásicos de la comedia de Woody Allen y de los famosos hermanos Marx.

El cambio de época transformó también la forma de contar historias pensadas para la gran pantalla. Sin ir más lejos, realizadores que iniciaron su carrera en YouTube, como el estadounidense Curry Barker, director de Obsesión, conquistan a las audiencias jóvenes con una lógica diferente y las preocupaciones que aquejan a los más chicos. El cine no ha muerto, pero su modalidad sigue mutando.