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Instituto, en busca de un alivio en medio de la tormenta

Instituto atraviesa un tramo áspero de la temporada. No es la primera vez que le toca remar desde atrás desde que volvió a Primera, pero la racha encendió las alarmas: de los últimos 12 partidos apenas pudo ganar dos, quedó hace tiempo fuera de la Copa Argentina y aquel sueño de ilusionarse con una copa internacional en 2026 hoy parece demasiado lejano.

Con este presente, el foco es ineludible: sumar lo que haga falta para no sufrir con la tabla del descenso. Y si en ese camino aparece un plus, la chance de colarse entre los ocho de la Zona B para jugar los playoffs del Clausura, mucho mejor.

Pero está claro que a esta altura el gran desafío pasa por recuperar la confianza y volver a hacerse fuerte en Alta Córdoba.

El déficit más evidente está en el gol. La Gloria es uno de los equipos con menos tantos a favor en todo el torneo: apenas dos en lo que va del Clausura, solo por encima de Aldosivi, que marcó uno y encima con un partido menos.

A esa anemia ofensiva se le suma un dato que duele: también está entre los equipos más goleados. Un combo difícil de sostener si la idea es competir con aspiraciones más altas.

Daniel Oldrá lo sabe. El propio DT lo admitió tras el último empate sin goles ante Independiente. “El fútbol se determina en las áreas. Hemos estado errando y es la realidad. En algún momento se nos tiene que empezar a dar. Todos los equipos tienen buenas y malas rachas. Hay que seguir peleando”, contó el entrenador.

Y fue más allá, asumiendo un compromiso que no muchos suelen tomar en voz alta: “¿Si me pongo plazos? Yo soy un tipo sensato. Si veo que no lo puedo dar vuelta no voy a hipotecar a todo el club. Acá no tiene la culpa el presidente o Bessone. Acá el culpable soy yo”.

En Alta Córdoba, la dirigencia respalda a Oldrá. No hay plazos ni ultimátums formales, aunque todos saben que en el fútbol los resultados pesan más que cualquier discurso. El trabajo del cuerpo técnico es valorado, pero la necesidad de ganar se volvió imperiosa.

De todos modos, en el mundo Instituto ya no se señala únicamente al DT. Todos observan con atención el rendimiento de varios jugadores que, hasta ahora, quedaron en deuda. Refuerzos que no gravitan (o ni juegan), referentes sin buen nivel y apuestas que no dieron el salto: un combo que explica, en parte, por qué el equipo no despega.

Pensando a futuro, el parate por Eliminatorias abre un espacio para ajustar piezas y rearmar la confianza.

Y septiembre aparece en el horizonte como un mes decisivo: primero, el interzonal del domingo 14 ante Argentinos Juniors en el Monumental de Alta Córdoba. Después, Godoy Cruz en Mendoza y Lanús otra vez de local. Tres citas que pueden empezar a torcer la historia o, en su defecto, acentuar la incomodidad de un presente que preocupa.

La Gloria está en ese punto de quiebre donde los números aprietan y la paciencia empieza a tensarse. Pero también sabe que, en este Clausura, todavía hay margen para reaccionar. Y lo que ocurra en las próximas semanas dirá si lo que viene es un desahogo o una nueva carga para el corazón albirrojo.

Posiciones en la Liga Profesional

​Instituto atraviesa un tramo áspero de la temporada. No es la primera vez que le toca remar desde atrás desde que volvió a Primera, pero la racha encendió las alarmas: de los últimos 12 partidos apenas pudo ganar dos, quedó hace tiempo fuera de la Copa Argentina y aquel sueño de ilusionarse con una copa internacional en 2026 hoy parece demasiado lejano.Con este presente, el foco es ineludible: sumar lo que haga falta para no sufrir con la tabla del descenso. Y si en ese camino aparece un plus, la chance de colarse entre los ocho de la Zona B para jugar los playoffs del Clausura, mucho mejor. Pero está claro que a esta altura el gran desafío pasa por recuperar la confianza y volver a hacerse fuerte en Alta Córdoba.El déficit más evidente está en el gol. La Gloria es uno de los equipos con menos tantos a favor en todo el torneo: apenas dos en lo que va del Clausura, solo por encima de Aldosivi, que marcó uno y encima con un partido menos. A esa anemia ofensiva se le suma un dato que duele: también está entre los equipos más goleados. Un combo difícil de sostener si la idea es competir con aspiraciones más altas.Daniel Oldrá lo sabe. El propio DT lo admitió tras el último empate sin goles ante Independiente. “El fútbol se determina en las áreas. Hemos estado errando y es la realidad. En algún momento se nos tiene que empezar a dar. Todos los equipos tienen buenas y malas rachas. Hay que seguir peleando”, contó el entrenador. Y fue más allá, asumiendo un compromiso que no muchos suelen tomar en voz alta: “¿Si me pongo plazos? Yo soy un tipo sensato. Si veo que no lo puedo dar vuelta no voy a hipotecar a todo el club. Acá no tiene la culpa el presidente o Bessone. Acá el culpable soy yo”.En Alta Córdoba, la dirigencia respalda a Oldrá. No hay plazos ni ultimátums formales, aunque todos saben que en el fútbol los resultados pesan más que cualquier discurso. El trabajo del cuerpo técnico es valorado, pero la necesidad de ganar se volvió imperiosa.De todos modos, en el mundo Instituto ya no se señala únicamente al DT. Todos observan con atención el rendimiento de varios jugadores que, hasta ahora, quedaron en deuda. Refuerzos que no gravitan (o ni juegan), referentes sin buen nivel y apuestas que no dieron el salto: un combo que explica, en parte, por qué el equipo no despega.Pensando a futuro, el parate por Eliminatorias abre un espacio para ajustar piezas y rearmar la confianza. Y septiembre aparece en el horizonte como un mes decisivo: primero, el interzonal del domingo 14 ante Argentinos Juniors en el Monumental de Alta Córdoba. Después, Godoy Cruz en Mendoza y Lanús otra vez de local. Tres citas que pueden empezar a torcer la historia o, en su defecto, acentuar la incomodidad de un presente que preocupa.La Gloria está en ese punto de quiebre donde los números aprietan y la paciencia empieza a tensarse. Pero también sabe que, en este Clausura, todavía hay margen para reaccionar. Y lo que ocurra en las próximas semanas dirá si lo que viene es un desahogo o una nueva carga para el corazón albirrojo.Posiciones en la Liga Profesional  La Voz

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