Cómo una mujer transformó el dolor en arte con una brocha y un labial
A veces, el maquillaje es mucho más que colores y pinceles. Puede ser un refugio, una forma de sentirnos cerca de lo que amamos y de sanar poco a poco. Esta historia nos muestra que, a veces, un gesto simple o un objeto cotidiano puede llegar a ser un enorme consuelo para el corazón.
A veces, el maquillaje es mucho más que colores y pinceles. Puede ser un refugio, una forma de sentirnos cerca de lo que amamos y de sanar poco a poco. Esta historia nos muestra que, a veces, un gesto simple o un objeto cotidiano puede llegar a ser un enorme consuelo para el corazón. Genial RSS