Puesteros, municipio y Belgrano Cargas buscan un acuerdo para sacar de las vías a la feria de la Bulnes
Los más de mil manteros y otros puesteros callejeros que todos los fines de semana invaden las vías del ferrocarril que corren paralelas a la avenida Bulnes, en el nordeste de la ciudad de Córdoba, van a tener que desalojar esos terrenos, pero en lugar de ir con la Policía a desalojar e imputar, la Justicia federal impulsa desde hace un año una solución negociada, a partir del paradigma de la justicia restaurativa, con una mesa de trabajo en la que están sentados los puesteros, los “tabloneros”, la Municipalidad de Córdoba, el Gobierno nacional y Belgrano Cargas, la denunciante.
La presentación de la empresa ferroviaria denunció presuntos delitos: obstrucción del servicio, usurpación de espacios federales. Además, planteó una situación de riesgo, con el paso de las formaciones tan cerca de una feria popular que literalmente se corre de las vías cuando advierte la cercanía del tren.
El fiscal Maximiliano Hairabedian tomó la denuncia y la giró a la Oficina de Medidas Alternativas de la Justicia federal en Córdoba, donde el fiscal Carlos Gonella se puso al frente de un proceso de diálogo para “construir una solución”.
“Partimos de la base de que existe un conflicto con distintos intereses y la solución la encontraremos entre todos y todas dialogando, en una mesa en la que la palabra de uno vale lo mismo que la de otro y lo que se busca es la armonía de los intereses afectados y el restablecimiento paz social. En este caso, tenemos que comprender que el encuadre clásico penal no resuelve la situación, que es cierto que hay un posible entorpecimiento del servicio y hay una situación de riesgo, pero también entendemos que nadie está allí porque quiere, hay una necesidad económica”, explicó Gonella.
Se hicieron ya media docena de reuniones y se logró avanzar a un punto que para Gonella ya está muy cerca de la solución: el traslado de los feriantes, censados por el municipio, a un espacio que la Nación ya había cedido a la Municipalidad de Córdoba, en ese mismo sector.
Trabajan en el lugar 1.064 puesteros, un 71% de ellos mujeres que son sostén de hogar. En su mayoría (61%) venden ropa de segunda mano. Al ser una feria informal, este número no está incluido entre los puesteros registrados, que ya son algo más de 5.800.
“Las primeras reuniones eran bastante caóticas, pero logramos avanzar con algunas pautas iniciales: en primer lugar, los feriantes tenían que saber que están en infracción y que no pueden seguir en estas condiciones. Ahí el Estado interviene y se compromete a buscar soluciones, relocalizando a la gente y controlando el tipo de cosas que se venden, porque no se puede vender cualquier cosa. Para eso, se hizo un censo que dio que existían un poco más de mil personas, lo que a su vez nos orientó sobre el tamaño del espacio que necesitábamos para relocalizar la feria”, detalló Gonella.
El terreno elegido tiene forma triangular, forma parte de los bienes del ferrocarril, pero ya habían sido cedidos al municipio durante la gestión del exintendente Ramón Mestre para la puesta en marcha del plan urbanístico de Distrito Forja. Ese convenio fue nuevamente ratificado durante la gestión del exintendente y ahora gobernador Martín Llaryora.
“Son unas 8 a 10 hectáreas, que tienen las condiciones para que se pueda ubicar la feria en ese lugar. Y para las tareas de acondicionamiento del lugar van a ser contratados los propios feriantes”, remarcó el fiscal federal.
En la búsqueda de locaciones, una de las opciones que existían era la ubicación en el cruce de Bulnes y avenida Patria, cerrando ese cruce los fines de semana. Pero al habilitarse en las cercanías un Hospital de Pronta Atención ese sector quedó definido como corredor sanitario, por lo que no puede interrumpirse nunca la circulación.
El espacio que se está gestionando es la cesión de un terreno en forma triangular que está ubicado cerca, entre las calles Libertad y Esquiú.