VIRALES

Me niego a cuidar de mi madre después de que ella prefiriera su libertad y sus fiestas antes que criarme

Hay palabras, momentos y ausencias que se nos clavan en lo más profundo y la falta de una madre mientras crecemos puede ser uno de ellos. Una de nuestras lectoras, Ana (32 años, Sevilla), ha decidido, después de mucho meditarlo, que los lazos de sangre son solo eso cuando no ha existido el cariño y la presencia de una figura que debería ser incondicional.

​Hay palabras, momentos y ausencias que se nos clavan en lo más profundo y la falta de una madre mientras crecemos puede ser uno de ellos. Una de nuestras lectoras, Ana (32 años, Sevilla), ha decidido, después de mucho meditarlo, que los lazos de sangre son solo eso cuando no ha existido el cariño y la presencia de una figura que debería ser incondicional.  Genial RSS

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