El agua de Lourdes: qué dice la ciencia, qué tiene y por qué millones de personas creen que sana
Cada año, millones de personas en el mundo vuelven a poner el foco en el agua de Lourdes, el manantial ubicado en el sur de Francia al que se le atribuyen curaciones desde 1858. En coincidencia con el Día de la Virgen de Lourdes, la pregunta se repite: qué tiene esa agua, qué dice la ciencia y por qué sigue ocupando un lugar central en la fe de creyentes y no creyentes.
El manantial se encuentra en la gruta de Massabielle, en la ciudad de Lourdes, donde según la tradición católica la Virgen María se apareció 18 veces a Bernadette Soubirous, una joven campesina de 14 años. Desde entonces, el sitio se transformó en uno de los centros de peregrinación más importantes del mundo.
Qué analizó la ciencia sobre el agua de Lourdes
Desde el punto de vista científico, el agua de Lourdes fue estudiada en numerosas oportunidades. Los análisis físico-químicos coinciden en que se trata de agua potable común, sin minerales, bacterias ni componentes con propiedades terapéuticas comprobadas.
“El agua de Lourdes no contiene ningún elemento que explique por sí mismo una curación médica”, señalaron en distintos informes especialistas en hidrología y medicina que participaron de estudios independientes a lo largo del siglo XX y XXI.
Los propios responsables del santuario sostienen que no es el agua en sí la que cura, sino el contexto de fe y oración. “Lourdes no es un lugar mágico”, aclara de forma oficial el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en su sitio institucional.
El rol del Vaticano y las curaciones reconocidas

A pesar de la falta de evidencia científica sobre el agua, la Iglesia católica reconoce oficialmente algunas curaciones ocurridas en Lourdes. Para eso existe el Comité Médico Internacional de Lourdes (CMIL), integrado por médicos de distintas especialidades y países.
El proceso es largo y estricto. Cada caso debe demostrar que la enfermedad era grave, diagnosticada, sin tratamiento eficaz conocido, y que la curación fue inmediata, completa y duradera. Además, no debe existir una explicación médica alternativa.
Desde 1858 hasta hoy, la Iglesia reconoció oficialmente poco más de 70 milagros, una cifra mínima en relación con los millones de peregrinos que visitan el santuario cada año.
Por qué millones siguen creyendo en su poder sanador
Más allá de la validación científica o religiosa, el agua de Lourdes funciona como un símbolo de esperanza. Personas con enfermedades crónicas, dolores persistentes o situaciones de angustia recurren al lugar en busca de alivio físico o emocional.
Especialistas en salud mental explican que la fe, el acompañamiento comunitario y el efecto placebo pueden generar mejoras reales en la percepción del dolor y el bienestar general. “La creencia puede tener impacto en cómo una persona vive su enfermedad”, señalan desde la psicología clínica.
Un fenómeno global que se renueva cada año
El santuario de Lourdes recibe entre tres y cinco millones de visitantes anuales, provenientes de más de 150 países. El agua se distribuye de manera gratuita y también es llevada a distintos puntos del mundo por fieles.
Cada 11 de febrero, la devoción se reactiva en redes sociales, búsquedas en Google y celebraciones religiosas, incluso lejos de Francia. El interés por el agua de Lourdes vuelve a crecer, impulsado por una combinación de tradición, fe, ciencia y necesidad de sentido frente a la enfermedad.
Este tema se encuentra entre las principales tendencias de búsqueda en Google Trends.
Cada año, millones de personas en el mundo vuelven a poner el foco en el agua de Lourdes, el manantial ubicado en el sur de Francia al que se le atribuyen curaciones desde 1858. En coincidencia con el Día de la Virgen de Lourdes, la pregunta se repite: qué tiene esa agua, qué dice la ciencia y por qué sigue ocupando un lugar central en la fe de creyentes y no creyentes.El manantial se encuentra en la gruta de Massabielle, en la ciudad de Lourdes, donde según la tradición católica la Virgen María se apareció 18 veces a Bernadette Soubirous, una joven campesina de 14 años. Desde entonces, el sitio se transformó en uno de los centros de peregrinación más importantes del mundo.Qué analizó la ciencia sobre el agua de LourdesDesde el punto de vista científico, el agua de Lourdes fue estudiada en numerosas oportunidades. Los análisis físico-químicos coinciden en que se trata de agua potable común, sin minerales, bacterias ni componentes con propiedades terapéuticas comprobadas.“El agua de Lourdes no contiene ningún elemento que explique por sí mismo una curación médica”, señalaron en distintos informes especialistas en hidrología y medicina que participaron de estudios independientes a lo largo del siglo XX y XXI.Los propios responsables del santuario sostienen que no es el agua en sí la que cura, sino el contexto de fe y oración. “Lourdes no es un lugar mágico”, aclara de forma oficial el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en su sitio institucional.El rol del Vaticano y las curaciones reconocidasA pesar de la falta de evidencia científica sobre el agua, la Iglesia católica reconoce oficialmente algunas curaciones ocurridas en Lourdes. Para eso existe el Comité Médico Internacional de Lourdes (CMIL), integrado por médicos de distintas especialidades y países.El proceso es largo y estricto. Cada caso debe demostrar que la enfermedad era grave, diagnosticada, sin tratamiento eficaz conocido, y que la curación fue inmediata, completa y duradera. Además, no debe existir una explicación médica alternativa.Desde 1858 hasta hoy, la Iglesia reconoció oficialmente poco más de 70 milagros, una cifra mínima en relación con los millones de peregrinos que visitan el santuario cada año.Por qué millones siguen creyendo en su poder sanadorMás allá de la validación científica o religiosa, el agua de Lourdes funciona como un símbolo de esperanza. Personas con enfermedades crónicas, dolores persistentes o situaciones de angustia recurren al lugar en busca de alivio físico o emocional.Especialistas en salud mental explican que la fe, el acompañamiento comunitario y el efecto placebo pueden generar mejoras reales en la percepción del dolor y el bienestar general. “La creencia puede tener impacto en cómo una persona vive su enfermedad”, señalan desde la psicología clínica.Un fenómeno global que se renueva cada añoEl santuario de Lourdes recibe entre tres y cinco millones de visitantes anuales, provenientes de más de 150 países. El agua se distribuye de manera gratuita y también es llevada a distintos puntos del mundo por fieles.Cada 11 de febrero, la devoción se reactiva en redes sociales, búsquedas en Google y celebraciones religiosas, incluso lejos de Francia. El interés por el agua de Lourdes vuelve a crecer, impulsado por una combinación de tradición, fe, ciencia y necesidad de sentido frente a la enfermedad.Este tema se encuentra entre las principales tendencias de búsqueda en Google Trends. La Voz
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