Super Bowl: el argentino que diseñó la escenografía de Bad Bunny reveló detalles ocultos del show
El talento argentino volvió a dejar su huella en uno de los eventos masivos más importantes del mundo. Federico Laboureau, un diseñador y director de arte que reside en Los Ángeles desde hace más de una década, fue el responsable de diseñar el interior de la “casita” que utilizó Bad Bunny en su presentación, una estructura que se ha convertido en un símbolo de la gira del artista puertorriqueño. Este miércoles habló con La Voz En Vivo.
Laboureau, quien fue contactado en diciembre pasado bajo estrictos contratos de confidencialidad, reveló que fue la primera persona encargada de “abrir la puerta” de esa escenografía y darle vida a su interior, un espacio que hasta el momento no había sido mostrado en detalle durante el tour.
El proyecto implicó un desafío creativo y logístico de magnitud, coordinando un equipo numeroso para producir apenas unos segundos de contenido visual que fueron vistos por millones de personas alrededor del planeta.
La construcción de la “abuela latina”
El concepto inicial solicitado por el equipo de producción y la NFL era específico: el set debía remitir a la casa de la abuela de Bad Bunny o, por extensión, a una abuela puertorriqueña típica. Sin embargo, Laboureau decidió ampliar el espectro cultural de la propuesta.
“Hice un racconto, fui criado por mi abuela, lo que me conectó con mis raíces”, explicó el diseñador, quien buscó crear una estética que resonara no solo con Puerto Rico, sino con la identidad latina en general.
Para lograr esa atmósfera de nostalgia y calidez, Laboureau recurrió a la memoria colectiva de los migrantes. Consultó con amigos colombianos y venezolanos para encontrar esos objetos comunes que trascienden fronteras: las “chucherías” de porcelana, las flores artificiales que reemplazan a las plantas vivas y el clásico costurero guardado dentro de una lata de galletitas navideñas.
El resultado fue una amalgama de referencias visuales que incluyó pisos de mosaico criollo, muebles de caña y cuadros con paisajes típicos, como el árbol de Ceiba, sumado a toques contemporáneos como luces de neón e imaginería religiosa.
Ocho segundos, 90 personas y una crítica curiosa
Aunque el segmento en pantalla duró apenas ocho segundos, el despliegue técnico fue monumental. Laboureau detalló que estuvieron involucradas casi 90 personas trabajando durante un mes y medio para concretar la visión artística.
A diferencia de lo que se podría pensar, la secuencia del interior de la casa no sucedió en vivo durante el medio tiempo del Super Bowl. Se trató de un “pre-tape” (grabación previa) debido a la complejidad técnica que implicaba la caída de la estructura y el polvo, lo que requirió varias tomas para asegurar la calidad visual.
La devolución por parte del equipo de Bad Bunny fue sumamente positiva, con una sola observación que el diseñador recordó con humor: le dijeron que “las ventanas estaban demasiado limpias” para ser la casa de una abuela, un detalle de perfeccionismo que contrastó con la aprobación general del diseño.
El encuentro con Bad Bunny y el mensaje político
Laboureau tuvo la oportunidad de interactuar con el artista durante el rodaje. Describió a Bad Bunny como un profesional que, a pesar de llegar con una agenda apretada entre su gira en Colombia y los preparativos para los Grammy, se mostró enfocado en el trabajo.
Más allá de lo estético, el diseñador argentino destacó el valor simbólico de la presentación. Para él, la “casita” representa el punto de encuentro de la familia latina, un refugio de amor y reunión.
En un contexto político tenso en Estados Unidos, Laboureau valoró que el show fuera íntegramente en español. “Es mostrarle en la cara a todos los americanos que los latinos somos parte de este país, que estamos acá para quedarnos y que no somos solo servicio doméstico, sino empresarios que pagamos impuestos”, reflexionó.
Asimismo, consideró que Bad Bunny es un “gran mensajero” que no transó con el sistema anglosajón, manteniendo su esencia y su idioma incluso ante críticas de sectores conservadores.
Del “sueño americano” a la crisis de Hollywood
La participación en el Super Bowl se dio en un momento particular de la vida de Laboureau. El diseñador confesó que la industria del cine y la televisión en Los Ángeles atraviesa una profunda crisis, lo que dejó a muchos profesionales “en Pampa y la vía”.
Esta situación lo llevó a desencantarse del idealizado “sueño americano”, al que calificó ahora como una “pesadilla americana” marcada por la inestabilidad y la falta de contención social por parte de las grandes corporaciones.
“A Estados Unidos se le cayó un poco la careta”, afirmó, señalando que tras años de vivir allí y haber alcanzado cierto éxito material, el clima actual es de incertidumbre.
“Fuegos”: la reinvención gastronómica
Ante la paralización de la industria audiovisual, Laboureau decidió diversificarse y abrir “Fuegos”, un restaurante de comida argentina ubicado en Exposition Park, a pocos minutos de los estadios principales de Los Ángeles.
El emprendimiento nació como un “manotazo de ahogado” junto a su pareja, pero se transformó en un éxito que reivindica la cultura del encuentro. A diferencia del modelo estadounidense de “facturar y rotar mesas rápido”, su propuesta busca recuperar la sobremesa y el trato cálido.
El proyecto gastronómico no solo le permitió subsistir durante la huelga de la industria, sino que se proyecta a gran escala: el restaurante ya fue confirmado como “vendor” oficial para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
“Con la pizza y la empanada me estoy revolviendo para reubicarme”, comentó el argentino, quien aseguró que, aunque sigue recibiendo ofertas para grandes producciones, hoy prioriza su negocio propio donde puede gestionar su tiempo y recibir el afecto de la comunidad.
El talento argentino volvió a dejar su huella en uno de los eventos masivos más importantes del mundo. Federico Laboureau, un diseñador y director de arte que reside en Los Ángeles desde hace más de una década, fue el responsable de diseñar el interior de la “casita” que utilizó Bad Bunny en su presentación, una estructura que se ha convertido en un símbolo de la gira del artista puertorriqueño. Este miércoles habló con La Voz En Vivo. View this post on Instagram Laboureau, quien fue contactado en diciembre pasado bajo estrictos contratos de confidencialidad, reveló que fue la primera persona encargada de “abrir la puerta” de esa escenografía y darle vida a su interior, un espacio que hasta el momento no había sido mostrado en detalle durante el tour.El proyecto implicó un desafío creativo y logístico de magnitud, coordinando un equipo numeroso para producir apenas unos segundos de contenido visual que fueron vistos por millones de personas alrededor del planeta.La construcción de la “abuela latina”El concepto inicial solicitado por el equipo de producción y la NFL era específico: el set debía remitir a la casa de la abuela de Bad Bunny o, por extensión, a una abuela puertorriqueña típica. Sin embargo, Laboureau decidió ampliar el espectro cultural de la propuesta.“Hice un racconto, fui criado por mi abuela, lo que me conectó con mis raíces”, explicó el diseñador, quien buscó crear una estética que resonara no solo con Puerto Rico, sino con la identidad latina en general.Para lograr esa atmósfera de nostalgia y calidez, Laboureau recurrió a la memoria colectiva de los migrantes. Consultó con amigos colombianos y venezolanos para encontrar esos objetos comunes que trascienden fronteras: las “chucherías” de porcelana, las flores artificiales que reemplazan a las plantas vivas y el clásico costurero guardado dentro de una lata de galletitas navideñas.El resultado fue una amalgama de referencias visuales que incluyó pisos de mosaico criollo, muebles de caña y cuadros con paisajes típicos, como el árbol de Ceiba, sumado a toques contemporáneos como luces de neón e imaginería religiosa.Ocho segundos, 90 personas y una crítica curiosaAunque el segmento en pantalla duró apenas ocho segundos, el despliegue técnico fue monumental. Laboureau detalló que estuvieron involucradas casi 90 personas trabajando durante un mes y medio para concretar la visión artística.A diferencia de lo que se podría pensar, la secuencia del interior de la casa no sucedió en vivo durante el medio tiempo del Super Bowl. Se trató de un “pre-tape” (grabación previa) debido a la complejidad técnica que implicaba la caída de la estructura y el polvo, lo que requirió varias tomas para asegurar la calidad visual.La devolución por parte del equipo de Bad Bunny fue sumamente positiva, con una sola observación que el diseñador recordó con humor: le dijeron que “las ventanas estaban demasiado limpias” para ser la casa de una abuela, un detalle de perfeccionismo que contrastó con la aprobación general del diseño.El encuentro con Bad Bunny y el mensaje políticoLaboureau tuvo la oportunidad de interactuar con el artista durante el rodaje. Describió a Bad Bunny como un profesional que, a pesar de llegar con una agenda apretada entre su gira en Colombia y los preparativos para los Grammy, se mostró enfocado en el trabajo.Más allá de lo estético, el diseñador argentino destacó el valor simbólico de la presentación. Para él, la “casita” representa el punto de encuentro de la familia latina, un refugio de amor y reunión.En un contexto político tenso en Estados Unidos, Laboureau valoró que el show fuera íntegramente en español. “Es mostrarle en la cara a todos los americanos que los latinos somos parte de este país, que estamos acá para quedarnos y que no somos solo servicio doméstico, sino empresarios que pagamos impuestos”, reflexionó.Asimismo, consideró que Bad Bunny es un “gran mensajero” que no transó con el sistema anglosajón, manteniendo su esencia y su idioma incluso ante críticas de sectores conservadores.Del “sueño americano” a la crisis de HollywoodLa participación en el Super Bowl se dio en un momento particular de la vida de Laboureau. El diseñador confesó que la industria del cine y la televisión en Los Ángeles atraviesa una profunda crisis, lo que dejó a muchos profesionales “en Pampa y la vía”.Esta situación lo llevó a desencantarse del idealizado “sueño americano”, al que calificó ahora como una “pesadilla americana” marcada por la inestabilidad y la falta de contención social por parte de las grandes corporaciones.“A Estados Unidos se le cayó un poco la careta”, afirmó, señalando que tras años de vivir allí y haber alcanzado cierto éxito material, el clima actual es de incertidumbre.“Fuegos”: la reinvención gastronómicaAnte la paralización de la industria audiovisual, Laboureau decidió diversificarse y abrir “Fuegos”, un restaurante de comida argentina ubicado en Exposition Park, a pocos minutos de los estadios principales de Los Ángeles.El emprendimiento nació como un “manotazo de ahogado” junto a su pareja, pero se transformó en un éxito que reivindica la cultura del encuentro. A diferencia del modelo estadounidense de “facturar y rotar mesas rápido”, su propuesta busca recuperar la sobremesa y el trato cálido.El proyecto gastronómico no solo le permitió subsistir durante la huelga de la industria, sino que se proyecta a gran escala: el restaurante ya fue confirmado como “vendor” oficial para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.“Con la pizza y la empanada me estoy revolviendo para reubicarme”, comentó el argentino, quien aseguró que, aunque sigue recibiendo ofertas para grandes producciones, hoy prioriza su negocio propio donde puede gestionar su tiempo y recibir el afecto de la comunidad. La Voz
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