¿Por qué se están poniendo de moda los edificios de baja altura?

La ciudad experimenta un cambio en la forma de vivir. Durante décadas, los edificios altos dominaron el horizonte urbano, impulsados por la necesidad de densidad y la valorización del espacio. Sin embargo, hoy crece la preferencia por construcciones de baja altura, que combinan calidad de vida, diseño integrado al entorno y comodidad para los residentes.
Para desarrolladores y urbanistas, este fenómeno no sólo responde a la estética o al confort, sino también a cambios en las normativas. En barrios residenciales y áreas de expansión, los códigos urbanos fomentan construcciones con menor impacto visual, respetando alturas máximas y promoviendo espacios verdes y circulaciones más fluidas.
Diseño pensado en la vida cotidiana
Los edificios de baja altura permiten optimizar la relación entre espacio y servicios. En proyectos como Flats del Parque, desarrollado por Edisur en Manantiales II, se combinan departamentos de diseño moderno con accesos rápidos a áreas verdes, cocheras y amenities pensadas para la vida familiar o de jóvenes profesionales. Este tipo de desarrollos responde a una demanda creciente: vivir cerca de la ciudad sin renunciar a la tranquilidad y a la conexión con la naturaleza.
Los especialistas advierten que la baja altura no significa menos innovación, sino que por el contrario permite diseñar espacios más amplios, luminosos y funcionales, que aprovechan cada metro cuadrado sin sacrificar comodidad ni estilo.
Además, la menor densidad favorece la seguridad, el control del tránsito interno y la integración con el entorno urbano. Los residentes valoran la posibilidad de desplazarse a pie o en bicicleta, con accesos a plazas, parques y comercios cercanos, consolidando barrios más amigables y sostenibles.
Impacto normativo y urbano
La tendencia también tiene respaldo en la normativa local. Córdoba ajusta sus códigos para equilibrar densidad, servicios y calidad de vida. Limitar la altura en ciertos sectores evita la congestión, protege la identidad de los barrios y facilita la infraestructura urbana, desde cloacas y desagües hasta alumbrado y transporte.
Los desarrolladores que siguen estas pautas logran proyectos más sostenibles y atractivos para los compradores. En Flats del Parque, esto se refleja en departamentos con ventilación cruzada, luz natural abundante y espacios comunes que fomentan la vida comunitaria, cumpliendo con estándares de calidad y confort.
Conexión con el entorno y calidad de vida
Otro factor que impulsa la vuelta de los edificios de baja altura es la búsqueda de equilibrio entre la ciudad y la naturaleza. Proyectos como los de Edisur en Manantiales integran áreas verdes y patios internos, ofreciendo privacidad y tranquilidad sin alejarse de servicios esenciales. Este diseño permite que cada vivienda tenga vistas despejadas y contacto directo con el entorno, algo difícil de lograr en torres más altas.

Este tipo de desarrollo se alinea con tendencias internacionales como las “ciudades de 15 minutos” y la búsqueda de barrios más humanos, donde los residentes pueden cubrir sus necesidades diarias caminando o en bicicleta, disfrutando de espacios públicos de calidad.
En definitiva, los edificios de baja altura no sólo regresan como una moda estética, sino como una respuesta integral a la demanda de calidad de vida, normativa urbana y sostenibilidad. Proyectos como Flats del Parque muestran que es posible combinar diseño, confort y planificación urbana responsable, consolidando un nuevo modelo de vivienda en Córdoba.
La ciudad experimenta un cambio en la forma de vivir. Durante décadas, los edificios altos dominaron el horizonte urbano, impulsados por la necesidad de densidad y la valorización del espacio. Sin embargo, hoy crece la preferencia por construcciones de baja altura, que combinan calidad de vida, diseño integrado al entorno y comodidad para los residentes.Para desarrolladores y urbanistas, este fenómeno no sólo responde a la estética o al confort, sino también a cambios en las normativas. En barrios residenciales y áreas de expansión, los códigos urbanos fomentan construcciones con menor impacto visual, respetando alturas máximas y promoviendo espacios verdes y circulaciones más fluidas.Diseño pensado en la vida cotidianaLos edificios de baja altura permiten optimizar la relación entre espacio y servicios. En proyectos como Flats del Parque, desarrollado por Edisur en Manantiales II, se combinan departamentos de diseño moderno con accesos rápidos a áreas verdes, cocheras y amenities pensadas para la vida familiar o de jóvenes profesionales. Este tipo de desarrollos responde a una demanda creciente: vivir cerca de la ciudad sin renunciar a la tranquilidad y a la conexión con la naturaleza.Los especialistas advierten que la baja altura no significa menos innovación, sino que por el contrario permite diseñar espacios más amplios, luminosos y funcionales, que aprovechan cada metro cuadrado sin sacrificar comodidad ni estilo.Además, la menor densidad favorece la seguridad, el control del tránsito interno y la integración con el entorno urbano. Los residentes valoran la posibilidad de desplazarse a pie o en bicicleta, con accesos a plazas, parques y comercios cercanos, consolidando barrios más amigables y sostenibles.Impacto normativo y urbanoLa tendencia también tiene respaldo en la normativa local. Córdoba ajusta sus códigos para equilibrar densidad, servicios y calidad de vida. Limitar la altura en ciertos sectores evita la congestión, protege la identidad de los barrios y facilita la infraestructura urbana, desde cloacas y desagües hasta alumbrado y transporte.Los desarrolladores que siguen estas pautas logran proyectos más sostenibles y atractivos para los compradores. En Flats del Parque, esto se refleja en departamentos con ventilación cruzada, luz natural abundante y espacios comunes que fomentan la vida comunitaria, cumpliendo con estándares de calidad y confort.Conexión con el entorno y calidad de vidaOtro factor que impulsa la vuelta de los edificios de baja altura es la búsqueda de equilibrio entre la ciudad y la naturaleza. Proyectos como los de Edisur en Manantiales integran áreas verdes y patios internos, ofreciendo privacidad y tranquilidad sin alejarse de servicios esenciales. Este diseño permite que cada vivienda tenga vistas despejadas y contacto directo con el entorno, algo difícil de lograr en torres más altas.Este tipo de desarrollo se alinea con tendencias internacionales como las “ciudades de 15 minutos” y la búsqueda de barrios más humanos, donde los residentes pueden cubrir sus necesidades diarias caminando o en bicicleta, disfrutando de espacios públicos de calidad.En definitiva, los edificios de baja altura no sólo regresan como una moda estética, sino como una respuesta integral a la demanda de calidad de vida, normativa urbana y sostenibilidad. Proyectos como Flats del Parque muestran que es posible combinar diseño, confort y planificación urbana responsable, consolidando un nuevo modelo de vivienda en Córdoba. La Voz
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